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Iván Prado Sejas

El año 2006 se publica la primera edición de "Las Amazonas Poder y Gloria" de Ivan Prado Sejas, novela que una vez más entrecruza los caminos de la fantasía con la ciencia ficción. Este texto fabula con los indicios de la antigua Atlántida, con su conformación geográfica, su cultura y política, a través de Surya, una amazona. Esta mujer revive la historia de las amazonas, desde la última época de los atlantes; pasando por comunidades primitivas. La narración muestra el rol de las amazonas en la guerra librada entre el Bien y el Mal previo a la desaparición de la Atlántida. Asimismo, en el final de la historia se muestra la arremetida de las tribus del Norte hacia las comunidades del Gran Paititi que están en alianza con las Amazonas. La novela es un tributo a la mujer de temple, que sin perder su femeneidad, muestra su poder y su gloria. La segunda obra del autor, “El Crepúsculo en la noche de los tiempos" (2008) es una novela más compleja y dinámica que la anterio...

El Huésped

Otra novela, también del 2004 es “El Huésped” de Gary Daher, autor también de otra novela del género “La Biblia de Maltavos”. “El Huesped” un texto difícil categorizar como ciencia ficción por no tener los elementos típicos (sociedades futuras, alta tecnología) pero entra claramente dentro de esta categoría al contarnos una historia de una sociedad con reglas diferentes a las conocidas, con una cultura y desarrollo social propios y con la extrañeza del extranjero que tiene que adaptarse a lo desconocido. La novela cuenta la llegada de Rodríguez a un “hotel”. La sección 1211, de un edificio-colmena parte de una serie de secciones similares, vigilado por una red de ordenadores y por una fuerza controladora y desconocida. En esta novela está presente la sociedad vigilada de Orwell pero también Philip K. Dick en la extrañeza del individuo (y del lector) ante lo que no entiende. El personaje luchará primero por regresar a su mundo, después por permanecer con la mujer de la que se ha enamora...

Hugo Murillo Benich

Ya comenzada la última década del siglo XX se puede encontrar a Hugo Murillo Benich pintor surralista y autor que publicó varios textos a medio camino entre la fantasía y la ciencia ficción. En 1990 su cuento “Paraíso” (1990) obtuvo el Premio de Cuentos Franz Tamayo, el año siguiente ganó otro galardón con otro cuento de ciencia ficción, y en 1992 “El imperio de Wallallu” ganó el premio de cuento del periódico Presencia. Este mismo autor plantea la razón para que no exista una muestra mayor de autores de este género: “la aplastante realidad … nos obliga a ocuparnos de asuntos más urgentes y terrenales”.

Werner Pless

En 1989 llega la novela “Utopia 2487” de un alemán de origen judío, Werner Pless, donde de manera similar a la novela de Montenegro el personaje es dormido para despertarse 500 años en el futuro y descubrir que todo lo que conocía ha cambiado. Ambos viajeros en el tiempo, como ya lo hiciera H. G. Wells más de medio siglo atrás, intentan entender este mundo futuro y el texto utiliza la narración como una metáfora de los errores y avances del tiempo presente. Con estos ejemplos parecería que el mundo científico y de avanzada tecnología aun en los albores de los noventa resulta ajeno a Bolivia y a los autores no les queda otra opción que imaginárselo futuro y distante.

Harry Marcus

Otro ejemplo de un autor extranjero que publica en Bolivia novelas de género (o cercanas a este) es Harry Marcus con textos como “El abismo de Estrellas” (1977), “Proyecciones ” (1981) o el “El último poema”. Este autor nacido en Alemania, vino a Bolivia a sus seis años y se quedó hasta los treinta, escritor, poeta, amigo cercano de Cortazar y fabricante de veletas, utilizaba al futuro o el espacio como mera metáfora poética de la humanidad.

Ciencia Ficción en Bolivia

El título parecería contradecirse a sí mismo. ¿Cómo puede haber ciencia ficción en un país en el que apenas tenemos ciencia?. Pero en Bolivia todo predispone para aceptar este género literario como algo propio: la mezcla de culturas precolombinas con ordenadores de última tecnología, monolitos ancestrales y Boings 747 que llevan a bolivianos a países que si parecen futuristas, cafés Internet al lado de puestos callejeros de papa que repiten otros ancestrales, centros de alta tecnología ubicados en medio del altiplano. Las contradicciones que se pueden encontrar dentro de las fronteras del país nos permiten creer que cualquier cosa es posible y la ciencia ficción no es más que explorar esas posibilidades. Pero a pesar de que tenemos un caldo de cultivo apropiado para una ciencia ficción muy boliviana, muy nuestra, los libros que se han escrito sobre el tema son muy pocos, casi desconocidos y varios de ellos escritos por extranjeros. En los últimos años podemos ver cómo esto va cambi...