The Apex Book of World SF

The Apex Book of World SF Parece un libro interesante, una colección de cuentos de autores fuera de los cerrados límites de la ciencia ficción norteamericana y en inglés. Hay muchas historias, muchas formas de ver la ciencia ficción y muchos países diferentes. Lamentablemente no existe ningún autor hispano.

A continuación los cuentos, autores y países de donde son originarios:  (fuente)



S.P. Somtow(Thailand)--"The Bird Catcher"
Jetse de Vries(Netherlands)--"Transcendence Express"
Guy Hasson (Israel)--"The Levantine Experiments"
Han Song (China)--"The Wheel of Samsara"
Kaaron Warren (Australia/Fiji)--"Ghost Jail"
Yang Ping (China)--"Wizard World"
Dean Francis Alfar (Phillippines)--"L’Aquilone du Estrellas (The Kite of Stars)"
Nir Yaniv (Israel)--"Cinderers"
Jamil Nasir (Palenstine)--"The Allah Stairs"
Tunku Halim (Malaysia)--"Biggest Baddest Bomoh"
Aliette de Bodard (France)--"The Lost Xuyan Bride"
Kristin Mandigma (Phillippines)--"Excerpt from a Letter by a Social-realist Aswang"
Aleksandar Žiljak (Croatia)--"An Evening In The City Coffehouse, With Lydia On My Mind"
Anil Menon (India)--"Into the Night"
Mélanie Fazi (France, translated by Christopher Priest)--"Elegy"
Zoran Živković (Serbia, translated by Alice Copple-Tošić)--"Compartments"

Ciencia ficción Uruguaya



Me encuentro con este interesante video via Alt1040, un corto de ciencia ficción realizado y ambientado en Latinoamérica. No es muy común este tipo de productos pero espero que empiecen a aparecer más ejemplos como estos. Cabe destacar sobretodo cuanto costó realizar el video...

Ataque de Pánico! se titula el cortometraje y en él se nos muestra la ciudad de Montevideo atacada por un ejercito de malvados robots que destruyen todo, entre otras cosas los edificios más emblemáticos como la Torre de Antel, el Palacio Legislativo o el Palacio Salvo. Está dirigido por Federico Álvarez Mirate (integrante de MURDOC Films), costó unos 300 dólares y tardaron seis meses en terminarlo.

Post original

LOS PRIMEROS CUENTOS DE CIENCIA FICCION Y FANTASIA - 01

La Revista Boliviana de Cuento CORREVEIDILE en su número 30, y su edición sobre Los primeros cuentos bolivianos presenta un cuento de Vicente G Quezada, escritor nacido en Buenos Aires, radicado en Bolivia, que considero se constituye en una obra de fantasía. El cuento titula Los enviados de Satanás, y la trama se desarrolla en la Villa Imperial (Bolivia) donde los personajes viven una historia fantástica y espantosa.




Los enviados de Satanás

Autor: Vicente G. Quezada

Vivía una bellísima doncella, cuyo nombre no se sabe, en uno de los buenos barrios de la Villa Imperial. Cerca de su casa se levantaban las sólidas paredes de un convento de frailes. Desde la ventana de una de las celdas, un religioso había visto a la púdica virgen, y Satanás le había abrazado con lúbricos deseos.

Una vez la inocente niña se arrodilló en el confesionario, y ante aquellas revelaciones íntimas, la pasión cegó al hombre, que se hizo fiera. Algunas noches después, él había satisfecho su intento: se había perpetrado un crimen en el silencio.

Al siguiente día las campanas del convento tañían con el lúgubre sonido de la agonía. El fraile supo espantado la muerte de su víctima.

El cadáver de la joven fue enterrado en la misma iglesia, y desde entonces empezaron a sentirse en el templo en altas horas de la noche, ruidos pavorosos, según la voz popular. Nadie se atrevía a entrar después de apagadas las luces. Los legos decían entre sí, que las almas de los muertos tenían conciliábulos nocturnos.

El fraile, de cuando en cuando, se entregaba con desenfreno al juego para olvidar su crimen.

No distante al convento vivía a la sazón un herrador. Una noche sombría llamaron a la puerta con apuro. Abrió el buen hombre contra su voluntad y se encontró con unos mancebos de aspecto hermoso y con extraños atavíos; eran los ministros del infierno.

Lleno de horror el herrador, encendió su candil para proceder a la ejecución de la obra encomendada. Traían una mula singular, que cami¬naba quejándose con voz humana, a la cual mandaron herrar.

Preparó su martillo, tomó las herraduras, pero al clavarlas creía ver manos y pies humanos. Nublábase la vista del pobre hombre y suspendía su tarea: pero entonces los mancebos de hermosos rostros, le pasa¬ban la mano por la frente y le mandaban terminar su trabajo. ¡Angustiosa era la situación del oficial herrero!

Cada golpe de martillo le despedazaba el corazón, ante el ¡ay! que arrancaba el extraño animal.

Apenas acabó su operación, trémulo de espanto, no se atrevía a levantar la vista; creía que había puesto herraduras en las manos y los pies de una criatura humana, y esto le ofuscaba la razón.

Los misteriosos mensajeros, "aquellos fieros e infernales ministros", según la leyenda, le dieron un pañuelo diciéndole:

Id ahora mismo al convento de… ; preguntar por el fraile…; dadle este pañuelo y decidle que lo esperamos. Id pronto.

El oficial herrador temblando de terror, llamó en la portería, pre¬guntó por el fraile, e hizo como le habían mandado. Éste, al ver el pañuelo, casi perdió la razón; era el mismo que tenía su víctima en la lucha. Tomó sus hábitos, su sombrero y su bastón, y siguió a aquel que lo llamaba.

Cerca de la portería se encontraba la mula singular; sobre ella colocaron al fraile, y señalaron el camino "aquellos espantables ministros".

Empezó entonces un viaje fantástico y pavoroso. Al fraile le habían puesto espuelas para que hiciese caminar la acémila, y cuando la mula se paraba, le mandaban aguijonearla. Cada vez que el fraile la tocaba con su espuela, lanzaba el animal un quejido humano, prolongado, angustioso. A veces creía el Padre que su cabalgadura se agarraba de las breñas con manos humanas, otras le parecía que resbalaban sobre las piedras los pies de una mujer, calzados con sandalias de acero.

Treparon las montañas, subieron sobre las altas cimas de las cordilleras, y atravesaron las regiones fantásticas de las nubes; veía extraños países, abismos singulares, horizontes de niebla, ríos de lágrimas y pers¬pectivas de fuego y llamas. La mula andaba por los aires, y los ministros de los mundos infernales iban transformándose en horribles demonios.

El fraile tenía un vértigo espantoso, su corazón no latía, su sangre no circulaba, sus ojos ardían como ascuas, y sus dedos se prolongaban como garfios candentes colocados sobre el yunque, al acompasado gol¬pe de los martillos de los mensajeros del Averno.

Rodaba el grupo en el espacio, y de repente el fraile sintió que se desprendía de la mula y se transformaba al descender en la angustiada doncella con la cual jugaban aquellos demonios como los niños con una bola de nieve.

Mientras tanto a él le habían tomado de los extremos de sus largas uñas y le tenían suspendidos en el espacio, dándole un movimiento on¬dulatorio, que el fraile temía terminase por su caída desde las alturas etéreas.

Empezaron entonces a clarear los horizontes de aquellas escenas, iluminados al principio por la luz suave de la lumbre, y presto ofrecieron el espectáculo de un incendio en las pavorosas regiones de las nubes; crecían olas de fuego por todas partes, con el aterrador ruido de una inundación de un mar en llamas. El fraile sentía aproximarse por todas partes aquella creciente, y los demonios lanzaban carcajadas que resonaban en el espacio repetidas hasta el infinito.

¡Detrás de aquellas olas de fuego, veía rostros humanos; almas condenadas y ánimas en pena y la más angustiada, la primera, era la doncella sacrificada a su sensualidad!

¡He muerto sin confesión!, decíale ella, y ando penando!, y desapare¬cía en la inmensa multitud de aquel mundo de llamas, entre los que sienten los dolores de la conciencia y los tardíos arrepentimientos del crimen.

Los demonios tenían siempre de las uñas al fraile, que sentía el calor de las llamas en sus vestidos, y en la piel de su cuerpo que empezaba a ponerse rígida para arder.

Entonces lo soltaron y rodó en el espacio con rapidez, escuchando en su descenso las infernales risas de los demonios que lo habían conducido.

Al siguiente día el fraile estaba moribundo en la portería del convento. En su cuello tenía atado el pañuelo de su víctima, y es fama que no pudo desatárselo jamás.

Era la conciencia de su falta que no se borraba de su alma.

De: Crónicas potosinas, Tomo II. Potosí, Sociedad Geográfica y de Historia, 1951.

Biografía

Vicente G. Quezada (Buenos Aires, 1830¬1913). Utilizó muchos seudónimos, entre ellos, Victor Gálvez, Lucy Dowling, Domingo de Pantoja. Escribió: La sociedad hispanoamericana bajo la dominación española; La vida intelectual en la América Española; El Virreinato del Río de la Plata, Memorias de un viejo. Las Crónicas potosinas (Paris. 1890), se publicaron originalmente en La Revista de Buenos Aires, en los años 1865 a 1871, fueron reeditadas en Potosí (tomos 1 y 11) el año 1951, donde CORREVEIDILE tomó el cuento “Los enviados de Satanás”.

Fuente: Varios (2007). Los primeros cuentos bolivianos. Revista de Cuentos, Correveidile, Nro. 30, pag. 28.

Gonzalo Montero Lara, nuevo colaborador

Gonzalo aceptó ser Colaborador del blog y contribuir con cuentos, y seguramente también con comentarios y artículos sobre ciencia ficción. A nombre del grupo agradezco su presencia en el blog y estoy seguro que su contribución será muy importante para el desarrollo de la narrativa fantástica y de la ciencia ficción en Bolivia.
¡Bienvenido a CFFBolivia Gonzalo!

EL PORTAL, de Gonzalo Montero




EL PORTAL
Autor: Gonzalo Montero Lara

Están entre nosotros hace muchas, muchas vidas. No tienen tiempo ni forma definida, son solo esencias… es decir energía viva.

Daniel sentado ya entre voces de animados parroquianos reunidos para compartir la magistral chicha de la Maestra María, agasajado con el afecto natural de los sibaritas locales. Se sentó al fin después de inclinarse repetidas veces para estrechar las manos que se alargaban desde otras mesas. Al finalizar la dilatada ronda de salutaciones instintivamente llevó la diestra al interior del flanco izquierdo de la chamarra negra de cuero que lucía en esa ocasión, para asegurarse que ella permanecía ahí. Efectivamente… ahí estaba silenciosa pero presente.

Transcurrida la fase preliminar de la tradicional plática, con un recuento pormenorizado de los acontecimientos mas frescos de la pasada semana, acabaron anotando las faltas correspondientes a los eventuales inasistentes. Despejado el espacio destinado al ritual casi litúrgico del popular juego de la rayuela. Donde el honor es depositado en la habilidad para lanzar con puntería los tejos metálicos o monedas de tamaño y peso adecuado que después de lanzados deben posar en la caja; pisar la línea de doble puntaje o penetrar al hoyo negro que seductoramente abre su boca a los mejores o más afortunados jugadores. Vaciados innumerables baldes de chicha y otras bebidas espirituosas en sendas tutumas o vasos de cristal producto de entusiastas apuestas a los tiros, son proclamados los héroes de la jornada. Quedando algunos participantes durmiendo el sueño de los justos algunos participantes en el simbólico campo de batalla, los restantes en variados y divertidos niveles de borrachera. Los guerreros sobrevivientes de la singular contienda y los otros que no participaron del juego exigían al célebre quenista interpretar su apetecida música.

Daniel con gran ceremonia y deliberada lentitud abrió el cierre de su ropa, extrajo su instrumento. Era cilíndrico, grande , duro, abierto en ambos extremos. Uno de ellos en forma de boquilla adaptada para soplar. Habían siete perforaciones en el tubo de caña, seis en el dorso y otra horadada en el vientre. Pasado el efecto hipnótico de la visión, los circundantes rápidamente solicitaron sus piezas musicales favoritas. Las melodías preferidas eran de aire valluno, especialmente cuecas de moda. El artista desdeñando sutilmente todas las opiniones comenzó a tocar la pieza musical ”Vírgenes del sol”, donde la maestría para la ejecución de la quena era simplemente asombrosa. Los tonos armonizaban la melodía andina haciendo vibrar el alma de la concurrencia. Posteriormente se dio a la tarea de complacer a todos entre copa y copla, hasta que las velas languidecieron y no pudieron arder más.

Al final llegó el momento de la tocata y fuga. Simplemente abandonó el cuasi desierto campo de combate donde yacían inertes botellas vacías, colillas de cigarro y clientes durmiendo pesadamente.

Una de las tantas noches calcadas de las anteriores, matizadas de alguna que otra novedad , caminaba el quenista por las veredas de la plaza principal de su pueblo. Llegada la media noche prácticamente desierta. La luna llena se veía magnífica suspendida en la oscura melena de la noche. Se detuvo un momento para contemplar el frontis de la iglesia colonial con el portón cerrado luciendo las dos torres de piedra. En las galerías circundantes dormían enroscados indigentes , mordidos por el frío.

El pensaba en ese instante:

— El párroco debe estar durmiendo, en una blanda cama caliente, mientras los pobres hacen méritos al hielo para entrar al cielo. Volvió la mirada al templo y con sorpresa observó entreabiertas las hojas de la puerta. Instintivamente se dirigió a ella, deteniéndose en el dintel y mirando a los lados asomó tímidamente la cabeza al recinto para preguntar.

-- hay alguien ahí —resonó su voz con cierto eco en el amplio recinto de la nave central.

— Pasa Daniel—respondió una dulce voz.

El se quedó estupefacto mientras observaba a una bella dama ataviada como la virgen católica venerada por la población sentada en una de las bancas de madera. No lucía sus joyas ni la fastuosa corona de rubíes, tampoco cargaba al niño cachetón de pelo dorado, pero sus ojos verdemar levemente separados enmarcados por una corona radiante de finísimas pestañas tan obscuras como su cabellera lacia, le envolvieron con una diáfana mirada , radiante de amor cósmico suavizado por un velo platinado de tristeza .

Alejado el temor , reforzada la curiosidad atendió la invitación caminando algo inseguro hacia ella olfateando un a intensa fragancia a flores. Escuchó la puerta cerrarse imperceptiblemente a sus espaldas..

— Vamos siéntate—le reiteró cálidamente.

— Eres la vir….

— Si

— En realidad soy…. en tu lenguaje sonaría algo así como Gaia

— Como que en mi lenguaje, acaso…
— Efectivamente no soy precisamente de aquí--¿De Quillacollo?
—No… de la Tierra.
— ¡ Por supuesto eres del cielo!, le dijo tratando de postrarse de rodillas sintiéndose iluminado, en presencia de una divinidad.

— De cierto modo soy del cielo, pero no del que supones.

— ¡ Tú eres la madre de Jesús!—le gritó genuflexo con lágrimas en los ojos.

— El que conoces como Jesús era miembro de una anterior misión que ya concluyó.

— ¡Misión?—el silencio del ámbito concedía una ambiente de misterio al diálogo.

—Claro que era hijo de Dios y se hizo hombre para…

— Efectivamente, todos somos hijos de Dios

— Pero…— titubeaba mientras se incorporaba lentamente con expresión azorada.

— O sea tú, digo ustedes son… de otro mundo.

— Somos de otro mundo pero estas en él —le respondió con absoluta seguridad.

-- No te esfuerces en tratar de comprender, por que simplemente lo recordarás…en otras circunstancias.

Nuevamente intranquilo, pensaba en los miles de fieles peregrinos que acuden al santuario anualmente

—No te preocupes, esa masa de gente produce energía aprovechable.

— Aprovechable para qué—señaló cerrando parcialmente los párpados con mirada de sospecha.

— Para fortalecer el eje energético andino antes del gran cambio.
—¡Cambio?—musitó sin darse cuenta que se aferraba fuertemente a la banca.

— Hemos ingresado a una fase cósmica de cambios, donde la misión es proteger la diversidad de la vida del planeta tierra.

— Bueno amiga… si te puedo llamar así, ya que no eres la Virgen y tienes tan buenos propósitos para nuestro planeta podrías decirme… ¡ Que pito toco yo en todo esto .

— Tocas la quena —señaló amablemente. Sin dejarle intervenir luego aclaró:

—Para llegar aquí debemos atravesar un paso entre nuestros mundos, es una especie de puerta, conocida como ventana , xendra o portal interdimensional.

Su apertura no es fácil, depende de muchas situaciones que debemos controlar.

—Insisto—replicó, lleno de aplomo.

—¡Cuál es mi papel en esto¡

— Todos nosotros estamos formados por energía vibrante a diferentes frecuencias, las cuales determinan la naturaleza de todo.

— Pará , pará… ¿ Somos vibraciones?

— Por cierto… somos como una melodía universal formada por diferentes clases de notas. Tú sabes, bien

— Yo podría ser un bailecito y tú puedes ser una cuequita…--Comentó irónico.

— Somos parte de una gran obra de arte cósmica, por tanto todos somos parte del diseño

—Ya caigo—entendió Daniel—no les interesa que sea ingeniero sino músico.

— Así es.

— Porque requieren de mi si ustedes están tecnológicamente muy avanzados… supongo.

— Es cierto, te explicaré. Necesitamos teletransportar algunas esencias para ayudar al control del problema que ustedes llaman “efecto invernadero” y otras catástrofes que el hombre ha ocasionado, las cuales destruirán inevitablemente el planeta a corto plazo.

—¿Qué son esas esencias?—inquirió interesado , rascándose la cabeza

—Las esencias somos nosotros.

—¿Ustedes?

—Sí, esencias…inteligencias universales, que deben conectarse con las suyas.

—Cómo puede ser eso.

—Exactamente como lo estamos haciendo contigo — las imágenes del templo guardaban un silencio cómplice y los ángeles custodios del altar cuya respetuosa actitud recordaban nítidamente el grabado sobre la estela principal en la mítica puerta del sol de Tiahuanaco.

— Todo está bien, pero ¿que pito toco yo en todo esto?

— Puedes abrir el portal interdimensional.

— De que manera — Preguntó con aplomo.

— Tocando la quena.

— ¿Tocando mi quena y farreando? – comentó irónico y añadió.

— Porque sabrán ustedes que soy chupaco… es decir bebedor.

— Si, conocemos perfectamente tu condición. La cual es una ventaja para nuestro propósito.

— Cómo puede ser una ventaja ser borracho para abrir una puerta a otros mundos – mientras hablaba evocaba imágenes de dilatadas tertulias regadas con abundante alcohol y música.

— Tú perteneces a un grupo que los conocen como “cerebros astillados” como los definió Celso un dedicado escritor del valle. El alcohol en algún momento altera la vibración molecular de tus células cerebrales estableciendo contactos poco usuales en tu especie, entre el llamado cerebro emocional y el racional. Cuando esto se produce se vuelven permeables a la influencia de otro tipo de energías y entidades.

— Como estoy algo tomadito y llevo mi quena en el bolsillo, puedo abrir la puertita… en este preciso instante…

— No, no es así. Se deben crear condiciones especiales para el flujo de energías y para ello debes cumplir algunas instrucciones precisas. No es posible abrir la ventana cualquier momento, tiene que ser a la media noche de la siguiente luna llena. Tendrás que tocar perfectamente la melodía del “Cóndor pasa” en un lugar al cual te conduciremos oportunamente.

— ¿Por qué “el Cóndor Pasa” precisamente?

—Su melodía contiene las vibraciones exactas.

—¿Exactas para qué?

—Para separar los sellos energéticos del portal.

—¿Otras melodías funcionan? por ejemplo “El Manchaypuyto”

—El Manchaypuyto, abrió un portal pero a un inframundo.

—Y si me negara — replicó algo temeroso por la información que no presagiaba nada bueno. Endureció sus facciones mientras un obstinado silencio flotaba en el ambiente.

— Entorpecerás el salvamento de la Tierra.

—¡Mierda¡ —exclamó suavizando su expresión. Dejaré de tomar desde hoy.

— No es necesario. Ya te lo expliqué. Eres un cerebro especial, adecuado para esta tarea. Con referencia a tus juegos de bar, estos también son influidos por nuestras esencias.

— No me dirán que la rayuela…

— El vuelo estelar de la moneda, conducida por la pericia del lanzador, para penetrar al hoyo, enseña la necesidad de cultivar habilidades para ingresar a otras dimensiónes que están paralelas a esta.

— ¿El sapo?—sus ojos revelaban picardía, mientras su interés por el tema crecía como un turbión a punto de desbordar.

— Representa el destino de toda existencia—explicaba con absoluta tranquilidad, sin dejar de mirar fijamente a su entusiasmado interlocutor-- Todo retorna al ser representante de la esencia terrena, la que ustedes conocen como Pachamama. De manos de los jugadores despega el juego, todo se recoge nuevamente par reiniciar otro ciclo y retornar al origen

— ¿Y el cacho?—preguntaba rápidamente aprovechándose del mundano tema.

— Todos estamos formados por los mismos elementos con distintas marcas o numeración si prefieres, así como los dados, todos están contenidos en un universo, en este caso sería el cubilete donde el eterno movimiento nos combina en forma constante cumpliendo nuevos ciclos de creación destrucción creación.

— ¿Por qué la quena y no la flauta el piano o el violín?

—La quena es un cilindro perfecto, como una cuerda galáctica de textura viva inigualable, tiene siete orificios que representan la escala de siete superuniversos dentro los cuales estamos nosotros. Cuando es tocada adecuadamente alcanza las tres octavas requeridas para mover la estructura vibratoria del portal. No te olvides de nuestro compromiso. – Reiteró la esencia poniendo en su palma una piedra azul la cual en contacto con su piel brillaba intensamente.

Despertó sobresaltado, aliviado de estar vivo, festejando interiormente la ensoñación que tuvo. Despegó de la cama y entre las arrugadas sábanas, observó una brillante piedra azul. Era la misma del sueño venciendo el temor que lo paralizaba rozó el objeto e inmediatamente emitió un fulgor azulino. Calzándose unos guantes de cuero de res guardó el espécimen en una fina bolsita de corambre repujado colocándola en un pequeño arcón de madera con arabescos, junto a sus relojes de pulsera . Mirando el calendario vio marcado con un círculo rojo el 15 de agosto, día de luna llena. Un estremecimiento le sacudió las entrañas por breve tiempo. Tomó su quena con deliberada lentitud. La dejó sobre la mesita de noche mientras buscaba una antigua partitura en una montaña de papeles. Casi sin mirar los pentagramas llenó el ámbito con la bellísima melodía del Cóndor Pasa. El tañido de las campanas de la iglesia de San Ildefonso, le retornó a la realidad, guardó su instrumento con reverente delicadeza hundiéndose luego en el polícromo gentío que atestaba el pueblo de fiesta.

Daniel transitaba apenas entre el denso bosque humano cada un tramo contenía un aroma diferente. Sudor, comida, música, voces, petardos, incienso. Danzas con ecos milenarios entrelazadas con ritmos de vivo erotismo mostrando los giros voluptuosos de los cuerpos ofrecidos palpitantes a la vida. El bien y el mal en bíblica contienda, con ángeles y demonios saltando ágilmente en las calles. Comidas fermentadas por el agobiante calor exhibidas junto a montañas de mercadería para saciar el apetito voraz de las celebraciones. Todo esto estructuraba una especie de gigantesca serpiente de coloridas escamas humanas deslizándose viscosa sobre las ensuciadas calles del poblado. No había un solo local vacio, pero la popularidad de su talento era una llave mágica que pronto le permitió posarse en una reunión de amigos. Luego organizaron juegos populares, donde la rayuela nuevamente resultó la predilecta. A las diez de la noche, inicio la retirada. El perfil de las calles lucía diferente, algunos parroquianos colgaban como títeres inanimados de sus pesados y vacios sueños en las bancas de la plaza. A esa hora el ambiente era fundamentalmente urinoso, pero en algunas atalayas de bandera blanca, el aroma a chicha entraba al alma por vía aérea. Llegó a su domicilio donde ingresó furtivamente evitando eventuales visitantes, luego sorteando la vigilancia del perro centinela, quien con la panza notoriamente satisfecha se limitó a batir la cola de mala gana. En su aposento se lanzó pesadamente a la mullida cama, donde rápidamente le fue invadiendo un pesado sopor. Ingreso en un estado que mas tarde lo calificaría como un sueño lúcido. En ese estado de conciencia, una solicitud sonó en su cerebro…”agarra la piedra azul… agarra la piedra azul…agarra …—y él la sacó de la bolsa donde la guardaba tomándola con movimientos casi estereotipados, como en un estado de profundo trance hipnótico. La piedra como podrá suponer el lector brilló, intensamente envolviendo al semidormido quenista, quien se despabiló sentado en la oscura ladera de un cerro cuya topografía era totalmente familiar:

—Es Cotapachi –pensó inmediatamente, sentado sobre el cimiento circular de una colqa—luego se incorporó rápidamente. Un profundo olor a rosas invadió su sentido …por supuesto ella estaba allá con sus bellos ojos verdemar. Admiro su piel de durazno maduro con los suaves pómulos sonrosados…era la vir…digo Gaia, de pié apoyada sobre un cántaro de arcilla cocida.

—Hola, sé que estuviste practicando la melodía convenida — le habló con voz suave.

—Toda promesa es deuda— contestó mirando fijamente a sus ojos donde descubrió que los iris de la preciosa aparición eran un conglomerado de estrellas que se movían armónicamente formando galaxias de variadas formas alrededor de los hoyos negrísimos de las pupilas.

Repuesto de la impresión al contemplar esos ojos estelares, preguntó que debía hacer:

—Falta muy poco para la medianoche, debes tocar la melodía con todo sentimiento, colocando el extremo del instrumento al interior de cántaro.

—¿Dentro de cántaro…como el cura del Manchaypuyto?
—Así es, pero tú abrirás una puerta diferente, un portal a esferas superiores.

—¿Sucederá igual que en la película ”Encuentros Cercanos de Tercer Tipo” de Spielberg?—le preguntó concierta pedantería, animado por su ahora ya inevitable protagonismo.

—No por supuesto que no sucederá así. Diríamos que el evento será en otros términos… más humilde.

La Luna estaba esplendida su faz mostraba mares desecados, contorneados de cráteres, cadenas montañosas, restos de alguna desaparecida civilización apenas identificable. Los reflejos del cuerpo celeste penetraban por la boca del cántaro, iluminando el interior con su luz de plata.

—Ahora, toca como tú sabes hacerlo—ordenó Gaia.
Después de vibrar los primeros acordes, la luz de plata comenzó a girar lentamente al principio, luego vertiginosamente dentro la vasija, produciendo posteriormente destellos los cuales fueron, concentrándose en un punto deslumbradoramente luminoso, que se dirigió a la pared de la vasija, el lugar de contacto que se puso incandescente y terminó abriéndose paso al exterior con su suave chisporroteo.

—Se está abriendo el portal —del punto ígneo brotaron dos chispas de color índigo las cuales animadas por una misteriosa fuerza penetraron a los sendos ojos de Gaia los cuales tomaron el color diáfano de cielo.

—Gracias Daniel.

—De nada…—contesto aun temblando por la experiencia— pero ¿qué son las chispitas azules?… ¿Son las esencias?

—No, no son ellas, precisamente ellas nos enviaron el diseño de un hombre nuevo…observa atentamente mi ojos.

—Hay unas espirales, parecen arbolitos de navidad que se mezclan con las estrellas.

—Son las moléculas de la vida de un ser humano dotado de nuevas habilidades y sentimientos con la difícil misión de reconstruir la Tierra y preservar la vida.

—¿Tenemos otra oportunidad?

—Efectivamente—una nube ensombreció la luna, mientras la figura de la dama se difuminaba, hasta quedar suspendidos en el espacio solamente dos puntitos índigo que se alejaron raudamente hasta perderse en el infinito

No, no apreciado lector, no hubo ningún sueño ni sopor, Daniel después de comprobar la presencia de una minúscula perforación en una zona intensamente calcinada del cántaro en cuestión, emprendió el retorno al pueblo en fiesta, agarrado de su quena, mientras su corazón renovaba la fe en el hombre. Despuntado el sol del alba anunciada por el tañido electrónico de las campanas, Daniel se vistió presuroso, con el propósito de traer el cántaro del cerro. Guardó en el bolsillo de su chamarra la bolsita de cuero con la piedra azul, cerciorándose con el tacto de su presencia. Encendió sin mayores dificultades el carro, dirigiéndose a la zona arqueológica donde se desarrollaron los inquietantes acontecimientos. Después de bordear la reseca laguna, dejó el carro parqueado al final de la ruta, concluyendo el recorrido caminando. Identificado el lugar, no divisó el recipiente, en su lugar estaban esparcidos pedazos de un viejo cántaro, pero ninguno mostraba las huellas de la calcinación ni la diminuta perforación. Acicateado por un extraño presentimiento, abrió la bolsita de cuero, de la cual rodó un callado cascajo gris.

SELENE VIENE, de Arturo Von Vacano


Autor: Arturo von Vacano


… …ludos desde la Tierra, hogar que fue de seis mil millones de seres humanos antes de… …Profesor Omar Enrique Huasipungo, del Laboratorio de Física Cósmica de Chacaltaya, Bolivia… …nuestro mensaje final para los pueblos y los planetas de la galaxia donde sin duda habrá vida… …como lección a través del tiempo y la distancia… …un mensaje sencillo en aymara, castellano, francés, inglés, alemán y griego… …un mensaje de paz y esperanza… …un mensaje… …mi mensaje…


…sintonía contra vientos galac… …el primer indicio que tuve… el primer indicio que tuvimos en Chacaltaya fue una nota de prensa enviada por nuestros amigos de La Paz que deseaban saber si percibimos algo de ese evento…


Esta es la grabación de la noticia… …la voz es de Tito de la Viña, relator deportivo que…. todos desaparecidos… …la grabación es… …un disco de estaño, el ultimo que…
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EE.UU. Bombardea al Cometa Tempel 1… …Por Peter Finn…

WASHINGTON, Junio 23… …El Tempel 1, un cometa nacido junto con el Sistema Solar y pariente cercano de la Tierra al que se le presumen unos 4.500 millones de años de edad, fue bombardeado hoy por un cohete disparado desde una nave norteamericana.


Cada Cuatro de Julio, además del Día de la Independencia, los Estados Unidos celebrarán el nacimiento de la artillería extraterrestre. El primer ataque con un cohete con municiones reales en el espacio exterior no fue una maniobra defensiva ni resultado de un acuerdo de la ONU, sino una decisión unilateral de la NASA de los Estados Unidos.

El impresionante impacto ocurrió a las 0:52 horas (hora de México) a 150 millones de kilómetros de la Tierra y a 37.000 kilómetros por hora. La explosión de cinco toneladas de TNT abrió un cráter equivalente a un edificio de 20 pisos y generó una nube de polvo y gas de 1.800 kilómetros de radio. El evento fue transmitido en vivo por la NASA a través de cámaras montadas en la nave portadora.

La misión fue técnicamente perfecta. Al avistar al cometa elegido como blanco, la nave que meses atrás había despegado de Cabo Cañaveral y que fue colocada en órbita alrededor del Sol, se colocó en posición, realizó las correcciones de rigor, afinó la puntería y 24 horas antes del impacto, realizó el disparo que puso en ruta de colisión con el cometa un proyectil denominado «Impactor» que se estrelló contra el cometa a una velocidad de 10.2 km/seg.

Culminando un viaje de seis meses hasta un punto a 140 millones de kilómetros de la Tierra, el Impactor cruzo la cola del cometa para estrellarse contra el astro con una fuerza igual a cuatro toneladas y media de dinamita.

“Fue muy satisfactorio”, dijo el Dr. Rick Grammier, director de la misión en el laboratorio de Propulsión Jet. “Espero que los norteamericanos se sientan orgullosos de esta hazaña”.
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No percibimos indicio alguno de este evento y así se lo dejamos saber a La Paz. Por aquellos días estabamos estudiando las tormentas solares y su efecto en los granos de quinua que se cultiva a más de cuatro mil metros de altura. Medíamos también la prisa con que desaparece la nieve en Chacaltaya, una pista de esquí años antes que goza hoy de días casi tropicales. Quiero decir que olvidamos pronto ese abuso norteamericano cometido como si el Tempel 1 fuera de propiedad de ese país.

Pero nos vimos forzados a recordarlo cuando recibimos el siguiente mensaje escrito y transmitido por el teletipo de Reuter. Voy a leerlo ahora.

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Ivanov: Rusia emplaza Misiles 'Jamás antes Vistos"… …Por Peter Finn


MOSCU, Julio 17… …El Presidente Vladimir Ivanov dijo hoy a una conferencia de altas autoridades militares que Rusia emplazará un misil nuclear “jamas antes visto” y que ninguna otra potencia nuclear podría desarrollar.


“¿Bombardear un cometa? ¡Nosotros podemos bombardear la luna!”, afirmó Ivanov al hacer el anuncio.


"No sólo hemos realizado pruebas de los últimos sistemas de cohetes nucleares”, dijo Ivanov en una reunión de los líderes de las fuerzas armadas, según servicios de prensa rusos. “Los emplazaremos en estos días… Es más, serán algo jamás antes visto que no podría ser desarrollado por otras potencias nucleares”.

El servicio noticioso Itar-Tass dijo que Ivanov pudo haberse referido a la nueva y gigantesca versión del Topol-M, el único misil intercontinental desarrollado por Rusia desde la caída de la Unión Soviética.

El misil balístico intercontinental es diferente de todas las armas conocidas. No existe defensa contra un misil que puede volar a 16.000 millas por hora. Cada misil está armado con una bomba de un megaton, 80 veces más poderosa que la bomba que destruyó Hiroshima. Seis de estas bombas pueden infligir una destrucción mayor que todas las armas usadas durante la Segunda Guerra Mundial.
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No fue difícil relacionar ambas notas para comprender la desgracia que nos extingue. Seis días después de la amenaza de Ivanov, María Arminda, la ayudante del Profesor Barazade, creyó percibir una enorme explosión en el Polo Norte del planeta, pero Barazade canceló su informe y lo atribuyó al estado especial de Arminda: unidos durante varias semanas, ambos se entregaban al amor hasta quedar exhaustos. Dick Storm, nuestro director, había decidido que los transferiría a Panamá, pero todos ignoramos el papel de Arminda, informe que pudo haber cambiado sin duda las circunstancias que vivimos.

Cinco días después y ya desde Panamá, Arminda se anotó otra hazaña, en realidad, dos: usando películas y transparencias creadas durante el pasado siglo y medio, anunció antes que nadie que el planeta había perdido masa, aumentado su velocidad de rotación y ganado 800 metros en cuanto a su proximidad a su enorme vecino. Barazade, exhausto para entonces, se retiró al Lago Baikal, donde tiene una dacha.

Agotamos el verano más o menos tranquilos, pero ocupados como siempre. Días antes de enviar nuestro informe sobre la quinua y los vientos solares a las Naciones Unidas recibimos otro mensaje de la rubia brasileña que había dado fin a la carrera del eslavo malhumorado: el planeta había avanzado cuatro mil metros y era ahora una figura mayor y más brillante que nunca en el cielo de Panamá. Arminda fue el primer ser humano que leyó en el cielo nuestro destino. “Selene viene”, dijo, antes de indicarnos que buscaría un aborto. Su frase sería en verdad histórica si es que quedara alguna Historia para la posteridad, un imposible.

Y así, habitantes próximos y lejanos de nuestra galaxia, vecinos nunca confirmados de nuestra Vía Láctea, tripulantes de platos voladores míticos, viajeros materiales o espirituales del espacio casi infinito y hoy nuestra mayor esperanza de que ustedes preservarán la vida que todos amamos tanto y que nosotros perdimos con una bomba de ocho megatones de la que nunca supimos si fue rusa o yanqui: Selene viene, y nadie puede impedir su visita.

Ocupa casi la mitad del cielo. Es una luz cegadora y gigantesca por la noche y una sombra oscura y helada durante el día. Todos sabemos ya que viene y muchos han decidido acabar sus días en medio de orgías de sangre y violencia. Los menos dedican sus horas a un esfuerzo constante por mantener la ‘normalidad’, más que nada por preservar su salud mental. Sabemos así que multitudes han decidido acabar con su existencia de muy diversos modos mientras Selene crea fenómenos atmosféricos que sin duda alteran la faz de nuestra Tierra de modo indescriptible antes de unirse a nosotros en un feroz abrazo que nos llevará, ya varios lo calcularon como un cometa nuevo, hasta arder finalmente en el Sol, nuestro Padre.

Creo que sólo sobrevivimos hasta este instante quienes vivíamos de un modo u otro bajo la superficie. No es posible ya la vida en la tormenta de polvo, fuego y vapor que percibimos al mirar por nuestros últimos lentes. Vamos perdiendo las cámaras de televisión, los tubos que quisimos clavar entre las rocas, las ventanas de plástico reforzado cubiertas de arena. El caos nos priva de una última visión del horizonte. La masa negra domina…

…y no queda más que este disco de metal en el que he grabado todas nuestras esperanzas.

ZEDAR DE LOS ESPACIOS, de Ramiro Condarco Morales



ZEDAR DE LOS ESPACIOS, es una novela escrita por Ramiro Condarco Morales, escritor orureño, y fue editada en 1975.


Zedar es un aventurero espacial que viaja por diferentes planetas, en busca de su planeta de origen. Existen pistas que indican que él es descendiente de terrícolas raptados. En ese periplo estelar se encuentra con mundos desconocidos, algunos raros y otros de extraña belleza. Asimismo, en sus andanzas cósmicas, se encuentra con cíclopes, robots, androides y hombres primitivos.

La tecnología emergente en la trama muestra: Naves pequeñas, naves madre, ropas espaciales delgadas para soportar los distintos ambientes, trineos voladores, sandalias voladoras, manejo de la gravedad, artefactos de detección y medición avanzados.

Fuera de las aventuras de exploración, aparecen escaramuzas de conflicto armado entre naves y civilizaciones. Zedar y sus acompañantes buscan “la conquista de la vida, la lid con la muerte y el misterio”.

En su llegada a la Tierra, Zedar conoce a Urusti, una ñusta de piel morena, y que encarna a una mujer radiante y bella. Entonces, surge el romance entre Zedar y Urusti, quienes rompen con sus esquemas de vida estelar y terrícola. Este encuentro amoroso “imposible” dura un periodo, donde ambos enamorados viven intensamente su afecto. Y como era de esperar por ambos, el idilio se rompe, porque Zedar recibe una orden de continuar con su misión cósmica y dejar la Tierra de forma inmediata. Por su responsabilidad, a Zedar no le queda otra que obedecer las instrucciones, sin embargo, sabe él que el retorno a su misión es contra su voluntad.

Pasa el tiempo, y Zedar no consigue olvidar a Urusti. Entonces, preso de sus sentimientos de añoranza decide volver a la Tierra en busca de su amada. Pero al llegar, encuentra que el templo donde Urusti servía al Inca estaba en ruinas. Entonces, era otro tiempo, y Zedar recién se daba cuenta que al realizar el viaje estelar, por la relatividad del tiempo, los años en la Tierra habían pasado vertiginosamente, y Urusti no existía más. Zedar volvió a su nave, bastante compungido, y comparte sus tristezas con sus compañeros de viaje.

En una dimensión onírica, Urusti vive el drama de no tener a su amado Zedar. Ella lo ama, y sufre tremendamente su pérdida. Sin embargo, Zedar se sintoniza con los sentimientos de su amada, va a su encuentro, dejando atrás a los suyos. Nada detiene su desaparición.

Zedar de los espacios es una obra singular puesto que combina prosa y poesía para describir la odisea de un viajero espacial. Augusto Guzmán sintetiza Zedar de los espacios como “ciencia-ficción, arte-ficción, astronáutiva novela de exorbitante decurso sideral, poesía triunfal con y sin delirios en la inmensa soledad de los espacios; la persona humana en los dominios del Todo y de la Nada”.

REFERENCIAS
Condarco Ramiro (1975). Zedar de los Espacios. La Paz: Litografías e Imprentas Unidas S.A.