HYPERREALIDAD, de Ronald Rodriguez

HYPERREALIDAD: El Evangelio de las Profundidades
De Ronald Alfredo Rodriguez Gonzales
Premio Nacional de Literatura Santa Cruz 2011

Fuente: El Deber http://www.eldeber.com.bo/vernotaescenas.php?id=111008193159

Nota resumida por: ANQA NUNA 

"Las novedades más llamativas del certamen la protagonizan Ronald Alfredo Rodríguez Gonzales, de 36 años que ganó en la categoría Novela con su obra Hyperrealidad: el evangelio de las profundidades. Ronald Alfredo Rodríguez señaló que su novela ganadora pertenece a una trilogía de ciencia ficción que empezó a escribir hace 10 años. “No publiqué antes por el celo y para evitar la decepción, consideraba que mis ideas no estaban acordes con las corrientes temáticas y de género que se producen en Bolivia”, afirmó el especialista en Derecho Tributario, residente en Cochabamba. “Antes se premiaba a los mismos de siempre, ya no miremos el pasado costumbrista, hay que estar a la altura de nuestros tiempos”. Deheza definió la novela ganadora como “maravillosa”. “Me voló la imaginación”, dijo. “Se nota que el escritor es un adicto digital y un amante del rock. Además, es sorprendente como traslada al lector desde la avenida Cañoto, pasando por lugares tecnológicos insospechados para llegar a otro planeta”. Ronald Alfredo Rodríguez Ganador en la categoría Novela. Es abogado. Escribe desde los 12 años. “Siempre sobre ciencia ficción y fantasías”, especificó. “A los 19 escribí una novela, aún inédita y desde entonces no he parado, es una catarsis”, añadió. Hyperrealidad: el evangelio de las profundidades es una novela cyberpunk, un subgénero de la ciencia ficción, conocido por sus alusiones a la alta tecnología y porque la acción se desarrolla en los paisajes artificiales de las grandes metrópolis. “Mi obra tiene muchas referencias a la música y al ocultismo. Pertenece a una trilogía inédita. Es fruto de 10 años de trabajo”, explica Rodríguez. Entre los autores que influyeron en la obra de Ronald Alfredo están Umberto Eco, Arturo Pérez Reverte, Arthur C. Clarke, Philip K. Dick y William Gibson. Ronald Alfredo toca la guitarra en grupos de heavy metal y hardcore."

LA DAMA Y EL ESCARABAJO de Dennis Morales Iriarte




Se encontraba sosegada por el respiro absoluto que daba en paz, apoyada en el marco de la ventana, con los largos cabellos al viento, un día sin sol, gris, encapotado. Ojos que brillaban taciturnos con la mirada perdida en la melancolía del paisaje, techumbres viejas, otro mundo otra historia vista desde las alturas; una ventana en un castillo. Una mujer en la ventana.

¿Quién la saludaría? Nadie; no había un alma que se percatara de ella. Podría pasar una hora o diez y sus pies dormirse para siempre, y no habría alguien a quien regalar una sonrisa, ni mucho menos una mano en alto. Nadie. Llegaría la noche y no importaría que un día menos acabara. Vendrían miles con la esperanza del sol al despertar, cantando los payos, danzando las mozas; mas ahora nada. Un día sin sol, gris, encapotado.

No daba más, regresaría al cobijo de cien gruesos muros, el mundo aparte, a la realidad creada con delicadeza por los suyos, por ella misma. Se levantó con decisión y estiró los brazos, arqueando la espalda; si habría sol se bañaría con su calor los senos. Hoy no. Un último respiro en paz, daría un paso, dos, y abandonaría la visión infinita, árboles, techos viejos, y a lo lejos cerros y montañas. Antes tenía que despedirse.

«Adiós mundo», le dijo en un suspiro, y sin advertencia alguna, el mundo triste ese día le envió un emisario que volaba con estrépito, zumbando grandes alas. La mujer contuvo la respiración recargando su cuerpo hacia atrás, al descubrir la mágica figura de un ser volador que se posaba con magnificencia en el marco de la ventana. Primero todas sus patas estiradas bailando en el aire, luego su pesado cuerpo de insecto. Estiró unas alas translúcidas hacia atrás y las protegió con gran exhibición en gruesas corazas de escarabajo, en su forma final y definitiva. Belleza incomparable de color azul en reflejos de mercurio y plata, un universo dentro su caparazón refulgente. Vivo.

La mujer se tranquilizó. Había valido la espera después de todo, y le dijo no sin guardar prudente distancia: «A ti te saludo, oh noble escarabajo, que te alimentas de las mieses y del polen, y que alegraste este día con tu vuelo. Si el viento te ha traído hasta mi ventana agradeceré siempre al viento, pero si tu voluntad ha querido llevarte a lugares extraños, mi casa será tu hogar desde hoy y no te será más extraña».

El escarabajo hecho de piedra refulgente en gruesa armadura, inexpugnable y firme, sólo podía mover las antenas de perlas negras engarzadas, que asomaban cerca a los ojos abombados con millones de reflejos, y de reflejos dentro los reflejos. Ventanas del alma de insecto, se sabía, quintaesencia de la chispa de la vida en un ser de misteriosa belleza. Tan vivo como también lo era la joven mujer, sintiéndose atraída por la singularidad de todas sus partes articuladas con artificio y perfección azul. Un sueño para los que duermen, pero no para ella, que estaba bien despierta. Se acercó contemplativa sin reparar en su agitada respiración que irrumpía sobre el visitante, que pasaba de la quietud escultórica a la reserva en una actitud de defensa arqueando más las patas.

«Lo siento mucho –le dijo asustada– si te he incomodado, y para mostrarte mi gratitud por tu presencia, honraré tu visita con mi respeto y dedicación. Serás mi huésped si lo deseas, y te brindaré albergue esta misma noche, y te haré un lecho de flores con fragancias donde puedas pernoctar».

Corrió adentro con prisa desmedida y con el temor que el escarabajo azul se marchara durante su ausencia, mas no le costó nada la inusual labor y empresa que departía en los pasillos y corredores, con pulcritud adornados al día. Al cabo regresó con una fuente de porcelana en manos, grande como todas sus esperanzas y llenas de promesas dulzonas en forma de rosas, margaritas y claveles; azucenas, lirios y jazmines; dalias, azahares y azafranes. El escarabajo azul aún esperaba por ella.

Sin miedo y con dedicación acercó la fuente al borde del marco de la ventana, y como un encantamiento los olores disparados invitaron al escarabajo a renquear con decisión y buen paso, hasta posarse en el suave manto que le acogía en jauja, como el paraíso para los hombres. No tardó en apoderarse de su reino floral, escondiéndose en el blando entierro orgiástico de tantos pétalos como estambres y anteras mil.

La mujer complacida corrió de puntillas a esconder el tesoro en sus propios aposentos, depositando la fuente en un lugar privilegiado. Acaso lo convirtió en un altar frente a su lecho, escondido por adormilados tules que bajaban desde el techo con exquisitez y delicadeza femeninas.

Llegada la noche, el sueño y la desilusión de un día que murió sin sol, gris, encapotado, la mujer vestía un largo camisón de suave y pálida seda, delgada como el rocío mañanero, que solamente escondía el color de su desnudez, y se alistaba a dormir. No sin antes tratar al menos de arropar con flores frescas al oculto huésped azul que no daba señal de su presencia. Llevaba en la mano la lámpara de alcohol que escondía la llama tras el vidrio ondulado y en la otra un cesto con capullos, brotes y pimpollos florales, que la servidumbre le había provisto de los amplios jardines.

Temerosa de irrumpir otra vez en la quietud de un mundo insectil, como el mundo lo era también de ella, se dedicó a colocar el fresco y húmedo manto inmediatamente sobre el anterior, que enseñaba cierta marchites, y le habló con nostalgia:

«Mil flores te daría cada día si mil días te quedaras conmigo, pero sé que tu vida es fugaz como una estrella indecisa que cae del firmamento en noche despejada. Y si así fuera, longeva existencia, quién sabe te entregara mi devoción y ternura como a un corcel, leal cabalgadura. ¡O mejor aún!, si un deseo se hiciera realidad con la simple petición, entonces yo deseara con el corazón ferviente convertirme en un hada confeti, y posarme en tu espalda cuando emprendas el vuelo aferrada a tus fuertes antenas, y escapar de estas murallas.

» “Eres una dama”, me dicen mis padres, pero ellos no saben el secreto que a continuación te voy a contar: Ya no soy joven para el amor, y no me resignaré a esperar por el esposo que mis padres escojan. Tal vez tú, bello escarabajo azul, escuches mi deseo con el corazón ferviente, y vengas por mí». La fuente ebúrnea estaba ya rebosante de flores delicadas y ligeras, y sin más caminó a su lecho abriéndose paso entre las cortinas del techo, y también entre el denso perfume que emanaba la fuente y que envolvía cada rincón de su habitación. Tan fuerte y concentrado que llegaba acaso a marearla, pero no le importaba. Si el escarabajo azul era feliz, así también lo sería ella. Y durmió soñando que soñaba un sueño.

Había ocurrido dicha noche, que el viento cómplice y elucubrador había soplado tanto que abatía las nubes negras, abriendo la bóveda oscura con un desgarro de luces de luna llena en fondo estrellado. El claro de luna incursionó veloz y fortuito por el ventanal de cortinas descorridas por omisión, bañando de luz el interior de sus aposentos, cayendo directamente en la fuente que generaba certeros movimientos que pugnaban desde dentro, en el cúmulo de pétalos, por la libertad en la forma del encantamiento de Luna Llena. Chispas resplandecientes emergían del florido encierro, chispas azules que danzaban como luciérnagas animadas, levantando un halo etéreo que fluctuaba en una marejada de estambres y otros cuerpos delicados. Fluctuación que emergía de la misma fuente, en la forma de luces azules que se metamorfoseaba sin prisa en el cuerpo de un hombre de pálida tez, también azulada en la desnudez de un cuerpo inmaculado, que descendía y se habría paso hacia la mujer que yacía dormida.

La miró esta vez con ojos humanos que no escondían nada, aún en el momento de arrebatarle las cobijas, tan lentamente que no lo habría notado, para luego encontrarla indefensa ante él. Se acercó aún más hasta sentir esta vez el perfume de mujer que ella misma destilaba en su piel, y para poder consumar el encantamiento se deshizo de la suave seda que la protegía. Luego nada los separaría.

La mujer despertó con una fuerte respiración, encontrando al escarabajo azul convertido en hombre apuesto sobre ella, dentro de ella, y no sintió miedo ni desesperación celebrando el amor que le había prometido. Y fue feliz, y remontó el cielo sin tener alas por que no las necesitaba.

La Luna Llena seguía su curso en el firmamento llevando su luz lejos, a otras partes en lontananza, acabando el encantamiento que tanto había deseado la joven dama, quedando otra vez dormida, complacida. Viva.

El día llegó con la resaca fresca, herbácea, de todas las flores desperdigadas en el suelo rumbo al ventanal abierto de madrugada, con el alba apenas clareando, junto con los escalofríos que le hacían despertar reconfortada apenas con una sábana, sabiendo que el escarabajo azul se había marchado volando por la ventana.

Una extraña sensación se apoderó de ella incorporándose, lentamente y sin temor, para constatar la humedad revoltosa que sentía en su lecho. Se quitó el único cobijo, y encontró el legado del escarabajo azul en formas tales que rondaban indecisos entre sus piernas.

«Azules cual padre, oh hijos de la luna», los llamó.

CAOS S.A., de Dennis Morales Iriarte




“Hace frío”. Era lo único que podía pensar Darwin Vargas a pesar de su aparejo de incursión hostil que trabajaba inteligiblemente para protegerlo de las inclemencias del clima. ¡Pero qué clima, sin duda! Ahora, de noche cerrada y sin luna, la sensación térmica llegaba a hasta menos 32 centígrados. Darwin miraba a su izquierda y no podía entender cómo Carolina Scott se apañaba para soportar mejor este frío casi glaciar. Tal vez el hecho de ser mujer le llevaba a otros límites la definición del dolor (o del frío), o la del control del dolor. Siempre le otorgaba el beneficio de la duda a ese respecto, a pesar que creía sin lugar a dudas que era en el control en lo que ellas tenían la delantera.

Pero Carolina Scott era tan especial en su forma cotidiana de ser, aún para un alma gemela. En contraste con ese frío intenso, ella lograba ser tan candente como un volcán en erupción a la hora de hacer el amor, como si fuera la última vez; y así lo habían creído innumerables veces.

En realidad la intimidad no era lo que en ese momento le interesaba. Sino más bien el objetivo real, crudo y tangible que se vislumbraba en el lejano enclave que vigilaban entre las montañas, desde una elevada posición en una cima innominada. Ella con su colimador láser de espectro invisible, que más bien parecía una aparatosa linterna defectuosa que un rifle ergonómico sujeto en un bípode; y él prácticamente indefenso. “¿Qué arma podría usar con efectividad si el blanco se encuentra a 2.257 metros, un obús que por casualidad tenía guardado en el culo?”

No señor. En esta misión no estaba incluida la valentía irracional para eliminar personalmente al enemigo, mucho menos con sus propias manos que asían chucherías ineficientes. Se necesitaba algo más grande, y ellos dos por supuesto que lo tenían.

¿Para qué? Bien, para ejercer aquel derecho constitucional tan antiguo como los hebreos bíblicos lo hacían, y no era nada más que venganza. Simple, fría y metódica.

“Ellos usurpan una multitud de países indefensos con su ideología, matan gente inocente y luego quieren salirse con la suya; nosotros podemos devolver la ignominia con duras estocadas, llegando aún cuán lejos como a sus corazones. Ellos están locos, nosotros estamos cuerdos. Ellos están equivocados, nosotros en lo correcto. En fin, así es la guerra”.

–Bien, nuestra ave tiene que estar ahora a 20 klics –habló Darwin como para librarse de la modorra y de la escarcha que se formaba en la nariz de su pasamontañas–. ETA: diez más-menos tres. Hay que estar más atentos que nunca; mis instrumentos no predicen ninguna demora causada por las turbulencias de alta montaña. ¿Quieres algunas anfetaminas para avivarte?

Claro, eran las 3 AM locales, estar alerta ya era difícil.

Carolina Scott asintió sin decir nada, ese era su clásico estoicismo del momento. Descansó su pesado rifle y por unos alarmantes segundos el láser invisible se dirigió a la negra inmensidad. Vargas escandalizado, con suma urgencia tomó de su cinturón un dosificador que parecía contener dulces infantiles por sus colores llamativos, con su otra mano entumecida agrandó la abertura del pasamontañas de Carolina revelando los labios otrora carmesí ora grises que se abrían para recibir dos pastillitas expelidas del dosificador.

Darwin, probando él mismo otro par de anfetaminas, hubiera querido besar esos labios solo para calentarlos, pero no había tiempo, en ese lapso irresponsable el ave se dirigía hacia el infinito nocturno apenas estrellado. De prisa, de prisa, de…

–Relájate, Darwin. Aún está lejos –indicó Carolina reasumiendo su posición con la mira colimadora. Solo su voz, tan dulce pero firme, era tranquilizadora en ese momento–. No pudo haberse desviado ni siquiera un grado. Mmm…vainilla.

Un sabor tan tropical, como de las orquídeas del que provenía.

Oh remembranzas…

Como las hermosas orquídeas del jardín en la isla tropical en el Pacífico Sur, donde trataban de pasar la mayor parte del tiempo esperando por un contratista que demandara de sus excelentes servicios “a domicilio”. Un negocio tan lucrativo que a pesar de todo no les permitía conservar una sola identidad por mucho tiempo, y de sus rostros ni hablar. Eran de lo mejor en prótesis inteligentes directamente adheridas a sus huesos y que podían cambiar de forma a voluntad y, lo mejor de todo, eran indetectables en cualquier aeropuerto que los recibían como turistas ordinarios.

Cambiaban tanto de aspecto y tan seguido, que incluso bien podrían desarrollar cualquier síndrome de personalidad múltiple, pero el entrenamiento mental además de físico que llevaban juntos les permitía encontrar un equilibrio con sus cuerpos camaleónicos. Una estabilidad tal, que siempre trataban de llevar a planos superiores, incluso con una entrega sensual total cuando se merecían.

Poco importaba si las exigencias les obligaban a compartir el lecho con hombres o con mujeres, indistintamente, si lo único que tenían en mente era el reto de cumplir los objetivos que sus contratistas promovían.

Sin embargo su desempeño y participación eran más bien escasos. No todas eran buenas causas por las cuales luchar por una suma de dinero. Resumiendo, no eran asesinos despiadados a sangre fría. Si un trabajo tenía que hacerse era por una muy buena razón, una que justificara plenamente los medios.

Ahora en medio de la nada tenían una muy buena razón para congelarse los traseros: librarían al mundo de cierta idiosincrática despreciable; no de toda, claro, eso era imposible en este mundo.

–T menos cuatro –anunció Darwin contemplando el pequeño monitor de telemetría–. Empezando a ascender a 40.000 pies. Marca.

–Será mejor que revises otra vez si han hecho el depósito verdadero y no uno fantasma. ¡De prisa Darwin! –Carolina siempre era metódica aún hasta el último minuto. Aún podían abortar la misión si era necesario.

Darwin abrió una pequeña carpeta plástica que contenía nada más que un teclado digital estándar, sin cables, sin monitor, ya que no los necesitaban, sus propios ojos eran las pantallas: tenía puestos lentes de contacto con interface a la Internet. Podía revisar su cuenta en el banco de Ginebra sin abrir los ojos siquiera, y en efecto, sin lugar a dudas, eran 50 millones de Euros más ricos que antes.

–Luz verde –indicó gozoso. Ahora la telemetría del Ave era más importante y era su única responsabilidad. No podían echarla a perder ahora más que nunca.

El paquete estaba cada vez más cerca de ser entregado. Ciertamente no morirían pocos, pero era inevitable, era el precio de la justa retaliación. Todos quieren un mundo mejor, pues bien, este es el aporte de Carolina Scott y de Darwin Vargas, aunque naturalmente nadie nunca les agradecería. Eran aquellos corsarios anónimos que surcaban cualquier vicisitud para igualar la balanza en un mar de iniquidades, de unos, de los otros. En fin, ¿quiénes eran ellos para juzgarlos? Solo eran una variedad de peones en un tablero cósmico cuyo juego nos les importaba tanto como para vivir de él. Eran tan independientes como humildes en este amplio mundo y tampoco necesitaban panegíricos alguno.

Un centenar de segundos para la máxima entrega.

Total como la de ellos dos a sí mismos, a un ritmo trepidante en el palpitar del tiempo en transcurso, maestros de los ímpetus y recompensas en un prolongado coito silencioso, porque a la muerte le continúa el renacimiento, para ellos y para tantos.

–¡Aproximación completa! –bramó Darwin accionando el último control maestro que acabaría con lo que otros, no ellos, habían empezado sabía Dios (cualquiera de ellos) cuándo.

El mundo era así.

Muy alto en la estratosfera, el Ave, cuya autonomía le permitía circunvalar el mundo hasta tres veces, no era más que un avión no tripulado de escasos siete metros de envergadura. Era un artificio inteligente por completo invisible al radar, sin rastro de calor, sin rastros de eyecta gaseosa, y silencioso como un suspiro, convirtiéndolo en una sombra sobre las tres dimensiones tangibles. El aeroplano portador de la venganza, como tal, estaba a punto de desintegrarse.

Y lo hizo, todo el fuselaje, alas y motor fueron expelidos por todos los lados como en una explosión, quedando solamente un núcleo alargado que caía como un misil, porque en realidad era eso. Un proyectil de cuatro metros de largo que experimentaba primero una caída libre, luego una ignición acelerada, dirigido con tozudez hacia su destino final. El enclave en las montañas.

Puesto que el microcomputador del bólido no reparaba en la velocidad necesaria, inició un segundo propulsor: un relámpago en el cielo aún visible para Darwin y para Carolina, que ya no necesitaba el colimador láser.

Un leve destello que se precipitaba desde las alturas. El dedo de Dios.

Impactó en la tierra a más de trescientos metros por segundo.

Y desapareció.

¿Alguna vez alguien habría soñado con tener el poder absoluto y ser a la vez incorruptible? En la Tierra solo había hombres y mujeres, de carne y sangre. Soñar para ellos era una cuestión cotidiana.

La noche en el enclave se hizo día.

La onda expansiva, no mucho menos brutal, se sintió en dos pulsos: primero en la tierra bajo de ellos, instantes después otro en el aire que respiraban, aún en la alta montaña. Una limpia explosión del núcleo de deuterio les obsequió hasta 80 kilotones de pura energía capaces de obliterar todo en aquella instalación subterránea que era el blanco.

La noche en el enclave regresó. Ni siquiera había quedado oxígeno para alimentar cualquier incendio y a lo lejos, a 2.257 metros, otra vez reinaba el silencio y también la oscuridad como si nada hubiera pasado, puesto que ya nada quedaba de ese lugar.

No había piedra sobre piedra, solo un cráter inconsistente y desmoronado hacia adentro, como un embudo derruido, en lo que antes se había conocido como NORAD dentro la montaña.

–Pobres –dijo Carolina Scott aún recostada. Los detritos atmosféricos empezarían a caer solo dentro de un santiamén–. Apenas si la vieron venir, ¿unos tres segundos de alarma? Eso todavía me reconforta un poco.

–Te entiendo… –concluyó Darwin Vargas con un suspiro–. Ahora mejor si desaparecemos. Otra vez…


Derechos Reservados D.M.I.





EL MISTERIO DE LA TRES TETILLAS, de Gonzalo Montero Lara


Comentario de Carlos Rimassa

La novela de Gonzalo Montero, comienza con una clásica aventura en busca de un tesoro escondido en algún lugar del trópico cochabambino llamado "Las Tres Tetillas" y sobre el cual existen varias leyendas apoyadas en ciertos documentos que provienen desde la colonia con derroteros ambiguos que marcan su ubicación.

A través del tiempo variados grupos han intentado dar con la mina sin conseguir la ubicación exacta.

En la novela, una expedición del gobierno se propone encontrarla, así como otros grupos interesados en lo mismo, produciéndose una confrontación.

El argumento, poco a poco, va transformádose en ciencia ficción, con extraordinarias aventuras de los expedicionarios en que la camadería y la valentia ante los obstáculos es constante.

Una magia especial rodea la novela del escritor Gonzalo Montero en que el hombre de hoy aún se aferra a leyendas casi olvidadas, veladas por el tiempo, incógnitas a veces impenetrables, como un simbolo de un viaje interior a las profundidades del alma o de su ámbito cultural, en un intento no solamente de conseguir riquezas, sino también esencias recóndidas. Gran acierto en fundar en la obra la emoción y la aventura, indagando los intereses en pugna entre grupos que no se atienen a límites para lograr sus propósitos para hacerse del tesoro, el suspenso impregna un clima que no desdeña el absurdo ni el humor. En este caso la fantasía es como un espejo tendido a la realidad, deformante si se quiere, acentuando detalle inadvertidos con nuevas perspectivas nutridas de inquietudes y ansias ocultas en lo cotidiano, en cualquier caso un estimulo a nuestra imaginación.

Para mi gusto, el mejor libro  de este escritor, justificando su constante ansia de superación.

PRESENTACION DEL LIBRO: EL MISTERIO DE LAS TRES TETILLAS

Nuestro colaborador Gonzalo Montero Lara, escritor y poeta, presentará su libro el día viernes 2 de marzo en el local del Colegio Médico de Bolivia, regional Cochabamba, a horas 19:00. Todos los que viven en Cochabamba o que estén de paso por esta ciudad, quedan cordialmente invitados al citado evento.

II CONGRESO NACIONAL DE ESCRITORES DE LITERATURA FANTÁSTICA Y CIENCIA FICCIÓN PERUANA

Inka Essenhigh

23, 24 & 25 DE FEBRERO DE 2012

CASA DE LA LITERATURA PERUANA

Programa

Jueves 23 de febrero

Inauguración 16:00- 16:15 hrs.

Elton Honores, Presidente del Comité Organizador

Karen Calderón, Casa de la Literatura Peruana

Agustín Prado Alvarado, Casa de la Literatura Peruana

Mesa 1: Fantasía e historia

16:20- 17:40 hrs.

Participan: Amador Caballero, Evelyn García, Isabel Sabogal & Miguel Salomón

Conferencia Magistral

17:45 – 18-40 hrs.

La narrativa fantástica peruana en el siglo XXI

Elton Honores

Universidad San Ignacio de Loyola

Mesa 2: Heterodoxos

18:45 – 20:00 hrs.

Participan: Harry Belevan, Katya Adaui, José Donayre & Enrique Prochazka

Viernes 24 de febrero

Mesa 3: Estudios desde los márgenes

15:00- 16:20 hrs.

Transgresión y desarraigo en "Un corazón sencillo" de Augusto Higa Oshiro

Francisco Najarro

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Imagen fantástica del Perú en un relato de Bertrand Russell: "Zahatopolk"

César Espinoza

Universidad Nacional Federico Villarreal

Humor e ironía en la construcción de la imagen apocalíptica

de los relatos de ciencia ficción peruana: el caso de María Tellería Solari

Juan Cuya

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Modera: Helen Flor Garnica Brocos

Mesa 4: Otras latitudes de la fantasía: el comic y la historieta

16:25 – 17:50 hrs.

Fantasía: Terror y ciencia ficción en el comic japonés

Jeremy Torres

Neil Gaiman: generando fantasía para varios medios

Hans Rothgiesser

Gore de Miguel Det, la descomposición de un mundo a través de la historieta

Raschid Rabí

Universidad Antonio Ruiz de Montoya

Modera: Helen Flor Garnica Brocos

17:55- 18: 45 hrs

Presentación del libro

Lo fantástico en Hispanoamérica

Comentarios: Camilo Fernández Cozman & Elton Honores

Mesa 5: Escritura fantástica

18:50 – 20:00 hrs.

Mirando lo fantástico. Apuntes sobre la cuentística del grupo Estruendomudo

Jhonny Pacheco

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Experiencia vital y ficción fantástica en la construcción de

"Más allá de la vida y la muerte" de César Vallejo

William Guillén Padilla

La ironía como eje de lo fantástico en

"El día que saltaron los chinos", de José B. Adolph

José Güich

Universidad de Lima

Lo monstruoso y lo siniestro en El zorro de arriba y el zorro de abajo.

Una indagación en clave fantástica

Santiago López Maguiña

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Sábado 25 de febrero

Mesa 6: Operas primas I

15:00 – 16:00 hrs.

Participan: Carlos Vera Scamarone, Luis Arbaiza & Jorge Casilla

Modera: Fernando José Honorio Hernández

Mesa 7: Operas primas II

16: 05 – 17:05 hrs.

Participan: David López Alfaro, José Manuel Balta & Piero Duharte

Modera: Fernando José Honorio Hernández

Mesa 8: Otros universos

17:10- 18: 15 hrs.

Rony Vásquez: El tamaño sí importa. Anotaciones sobre la minificción peruana actual

Julia Wong: Un paseo entre la carne, la muerte y el sueño

Lucho Zúñiga: Cómo desaparecer completamente: Disolución del Ego Falso en "La Escritura del Dios" de Jorge Luis Borges

Gabriel Rimachi

Presentación del libro

18:20- 19:00 hrs

Cuaderno de almanaquero (2011) de William Guillén Padilla

Comentarios de William Guillén Padilla & Elton Honores

Conferencia Magistral

19:05 -20:00 hrs

La imaginación liberada

Juan Rivera Saavedra

Clausura

20:00 -20:10 hrs.

Actividad paralela: Viernes 24 y sábado 25 de febrero 15:00 – 20:00 hrs

Exhibición y venta de revistas de literatura peruana y libros de autores nacionales

Participan: Cuerpo de la Metáfora Editores; Tinta Expresa. Revista de literatura; Ínsula Barataria. Revista de literatura y cultura; Plesiosaurio.

Ingreso Libre.

Casa de la Literatura Peruana

(Jr. Ancash 207, Antigua estación de Desamparados, Cercado de Lima).

SERES SOBRENATURALES Y MAGICOS DE BOLIVIA de Homero Carvalho O.



Homero Carvalho nos hace entrega de una obra que recoge y muestra "sujetos miticos" que hacen parte del legado de historias y leyendas de las distintas culturas que se insertan en la sociedad boliviana. Esta obra recupera a los seres sobrenaturales que existen en el imaginario colectivo, por lo tanto, es una fuente vasta de información para los escritores de literatura fantástica. Homero Carvalho nos ofrece a los escritores bolivianos del subgénero de fantasía o de la narrativa fantástica un acervo rico en personajes que podemos rescatar e introducir en nuestros cuentos o novelas.
Homero señala:
"Nunca tenemos que olvidar a nuestros seres sobrenaturales y mágicos, benignos o malignos, que heredamos como un legado para el futuro, porque cuando el último de ellos desaparezca nuestra sensibilidad espiritual, nuestra humanidad se habra ido con ellos".
Esto lleva a un compromiso para que los escritores tomen personajes del mundo mágico que viven dentro de la mente, dentro de la naturaleza y dentro del cosmos de las culturas que perviven en los Andes y en el Amazonas.

REFERENCIA BIBLIOGRAFICA
- Carvalho O. Homero. Seres Sobrenaturales y Mágicos de Bolivia. Cochabamba: Editorial Kipus.