Un nuevo sabor en la literatura boliviana



Por Mariana Ruiz Romero

La nueva novela de Giovanna Rivero es ciencia ficción, y de la buena, de la Universal con mayúscula. Tiene todos los ingredientes para ser lo que es: naufragios, espacios siderales, viajes en el tiempo y seres que no terminan de ser sólo seres humanos. Sin embargo, es mucho más que eso.
Es, además, una perla rara en el horizonte de la literatura boliviana, un paladear de la lengua, un homenaje al lenguaje. Me gusta mucho la metáfora del helado, porque leer esta breve novela juvenil es como sentarse en el parque, tomar helado y ponerse a pensar, perderse en la experiencia sensorial. Helena 2022: La vera crónica de un naufragio en el tiempo. Así se llama este particular sabor de helado, este goce novelístico. Andrea Jeftanovic ya contó la trama en su noble presentación de la novela y de la autora. Sin embargo, hay cosas que dejó fuera de la reseña, y que está bien, porque no se puede describirlo todo. No se puede describir porqué es una novela perfectamente juvenil, que roza temas como la sexualidad, las drogas y los padres, en sus dimensiones ajenas, aterradoras; ni explicar exactamente dónde es que surge en nosotros una transmisión real de experiencias disfrazas de aventura y ciberespacio. No se sabe, pero así es, y por eso este trabajo es fundamental, algo que yo recomendaría en todos los colegios, para todos los lectores que buscan un desafío en la lectura.
Agradezco a la autora por este nuevo libro, este nuevo sabor, esta nueva experiencia. Puedo diferir respecto al final, pero tal vez es mi percepción. Tuvo sabor a poco y, también, tuvo sabor a distopía, a mundo sin esperanza, a esperanza sin retorno. Tal vez por la lúcida y sabia decisión de hacer llegar a este náufrago espacio/temporales a una de las épocas más oscuras de la humanidad; tal vez porque deja vislumbrar que poco o nada ha cambiado en nuestro cuasi presente, si quienes deben impulsar el cambio no se sienten merecedores de la esperanza. El libro termina con esperanza, sí, pero hay mucho de ácido y de amargo antes de llegar al dulce final. Tal vez porque este helado cibernético tiene un poco de ácido, un poco de alcohol y una pizca de punk mezclado entre los ingredientes (no por lo desafiantes, menos agradables) no sea apto al paladar de todos. No importa. Hoy he descubierto algo nuevo, y quiero gritarles a todos: pasen y lean. Degusten. No se pierdan esta experiencia.
Fuente: Marea y cielo

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