LA PLUMA DE MIGUEL, de Isabel Mesa de Inchauste

Acá tenemos un comentario sobre la obra La Pluma de Miguel de Isabel Mesa de Inchauste, escritora boliviana, quien nos transporta a un mundo mágico donde los protagonistas son los ángeles y los diablos en un contexto de narrativa fantástica a la boliviana. La obra fue ganadora del Premio ENKA (1998), Colombia, en literatura juvenil.





A DIEZ AÑOS DE LA PLUMA DE MIGUEL

Artículo de Liliana De la Quintana

Academia Boliviana de Literatura Infantil y Juvenil

Festejamos el décimo aniversario de la primera edición de la “Pluma de Miguel: una aventura en los Andes” escrita por Isabel Mesa, autora de literatura infantil de reconocida trayectoria y que inicia su carrera con esta obra, ya consolidada con el premio ENKA de Colombia (1998).

La “Pluma de Miguel” goza, por una parte, de la seriedad en el trabajo de investigación sobre arte e historia colonial para ubicarnos en el siglo XVII con los arcángeles como protagonistas de la historia, y por otra parte, contiene una particular propuesta de diálogos con gran tinte de picardía y humor.

El robo de la conciencia humana por los demonios, es el motor para desarrollar toda la historia y un argumento fantástico para el despliegue de los arcángeles que van al rescate del objeto robado y el trabajo de los demonios para dominarla y seguirla alimentando con productos especiales, la sal y el bismuto con los que sobrevive.

Estamos frente a una obra que nos permite un minucioso acercamiento religioso y desde lo católico a los siete cielos, a las divinidades que habitan en él y al infierno y sus colaboradores. Quien quiera conocer a los habitantes de ambos mundos, las características de su habitat y las actividades concretas que realizan, es la “Pluma de Miguel” la novela que nos lleva a este viaje tan extraordinario.

Pero también nos muestra un mundo celestial con su fragilidad y un infierno no tan dramático. Uno supondría que los arcángeles son esos seres casi perfectos, pero no es así; tienen tantas debilidades como imperfecciones que los acercan más a los humanos. Es así, que hasta su balanza para pesar los pecados y las virtudes de cada ser humano no está en las mejores condiciones, ó se sensibilizan más con una llama que está llevando metal en su lomo que con un indígena que esta haciendo lo mismo ó han descuidado la conciencia humana hasta el punto que se la robaron.

Es una obra que nos permite conocer de forma atractiva, la historia y la pintura colonial, a los pintores y hasta secretos de la mezcla y uso de ocres. Cuenta con una excelente descripción de la ciudad de Potosí, como el gran centro minero que fue, con sus enormes ingenios para purificar la plata y la intensa vida social y económica que se desarrollaba.

“La Pluma de Miguel” como título nos remite al regalo que Dios hace a los ángeles de “nuevas plumas”, una vez que han recuperado la conciencia ó a la preocupación de los ángeles pues hablan de las “plumas mas caras” que hay, ciertamente estos seres alados están pendientes de su “plumaje” que son su característica esencial.

La presencia de las deidades pre-coloniales como la sirena del Lago Titicaca o la serpiente de Copacati asociada a los demonios, o el Tío de la Mina como una “superstición”, es una visión desde la mirada de la religión católica y de los “extirpadores de idolatrías”, que asociaban a los dioses de los indígenas con los dioses del averno y del mal. Conocemos que para el mundo andino no hay una división tan tajante, los dioses son buenos y son malos, pueden dar bienes materiales y espirituales, pero también castigan.

El espectacular escenario del salar de Uyuni para la última batalla, la lucha entre el bien y el mal, es una gran opción que nos permite imaginar el contraste del blanco con los destellantes colores de los trajes de los personajes de ambos bandos, de los truenos y relámpagos, del movimiento de ejércitos, arcabuces que se prueban por primera vez, lanzas y escudos que se mueven como haces de luz. Al mismo tiempo gozamos del diálogo entre arcángeles, los siete pecados capitales y los demonios que están basados en las representaciones que aún se realizan en el Carnaval de Oruro cuando bailan la diablada.

El uso de recursos poco “científicos” pero mágicos que usan los arcángeles para que escapen o desaparezcan los diablos, como el hígado de los pescados o la flor de granada que recuerda la pasión de Cristo, son componentes interesantes del conocimiento popular que están presentes también en la lucha final.

Llama la atención, que aunque los autores de las magnificas pinturas coloniales de los arcángeles de Calamarca son anónimos, no quiere decir precisamente que sean “manos angelicales” las que los hayan realizado. Debiera darse el crédito y el reconocimiento al habitante andino de esa época en su gran propuesta artística.

Son también un aporte muy valioso las ilustraciones de Guiomar Mesa que acompañan a la novela, que nos muestran su imaginario respecto al infierno y los diablos y las escenas celestiales, cual si fueran vitrales de las iglesias católicas. Destacan las ilustraciones con referencias históricas como el cuadro de Potosí del siglo XVII y la de los arcángeles.

Ambas, Isabel y Guiomar materializan con exuberante creatividad, los imaginarios que existen del cielo, infierno, ángeles, arcángeles y diablillos.

“La Pluma de Miguel” es sin duda alguna, la novela juvenil mas interesante que se ha escrito sobre la colonia. Historia, luchas, arte y humor, se convierten en una mezcla vital para llegar a ese público difícil de conquistar, cual son los adolescentes y jóvenes con un tema tan particular.


FUENTE: Artículo publicado en Suplemento Fondo Negro de "La Prensa" 4/5/2008


Referencia: Mesa Isabel (2008). La Pluma de Miguel: Una aventura en los Andes (5ta. edición). Editorial Gisbert Cia. S.A.: La Paz









EL CORAZÓN DE KYAWOJAN, de Miguel Lundin Peredo



La tarde fría cae sobre la ciudad.

Los lobos humanoides, sentados alrededor de un cuerpo, juegan a los dados para saber quién de ellos enterrará el cadáver. Zulkyan camina por las calles en ruinas, acompañado de su perro azul, Sazua. Le dijeron que en Calvahagar nadie podía encontrar lo que él buscaba; no quiso creer en esas palabras y, sin pensarlo dos veces, usó la nave especial, dejando su planeta, para buscar en Calvahagar aquello que su padre había escondido durante las guerras Kyawojan. Zulkyan mira los viejos edificios en ruinas, la guerra había devastado el planeta. Sintió recuerdos, imágenes del pasado que golpeaban su existencia; se acercó a una mujer que leía la suerte en hologramas. La mujer dejó de beber de su cántaro metálico y lo miró, con curiosidad.

-Tú no perteneces a este planeta, forastero.

-Soy un hijo de Gayamara, mujer.

-¿Por qué buscas en el desierto de Kyawojan lo que tu raza dejó escondido en su vientre?

-Hechicera, no sé cómo sabes la razón de mi presencia en la ciudad de Kyawojan; sin embargo, quiero pedirte que me leas la suerte; quiero saber si lograré encontrar aquello que mi padre dejó durante la guerra.

-Tu padre fue un gran guerrero, eso lo dicen los recuerdos holográmicos de esta ciudad, pero cometió un error, dejó que la ambición corrompiera su espíritu. Tú has venido a completar lo que tu padre dejó inconcluso, gayamariano.

-Sólo he venido a recuperar una reliquia que le pertenece a mi raza, hechicera.

-Tu raza siempre necesita de reliquias mágicas para sentirse viva, gayamariano. Hace mucho tiempo, cuando en Kyawojan existían praderas llenas de vida, llegó un guerrero de otra galaxia. Ese guerrero conoció a tu padre; el guerrero, que era de un planeta olvidado, tenía a su lado a una joven mujer que todos anhelaban como esposa. En Calvahagar, antes de la guerra, esa mujer poseía poderes sobrenaturales. Tu padre la amó desde el instante en que le dijo que el sería un gran héroe; que él sería recordado en toda la galaxia. La mujer le dio a tu padre su corazón astral.

-¡El corazón astral!, exclamó Zulkyan.

-No me interrumpas, gayamariano. Cuando la mujer le entregó a tu padre su corazón, él lo usó; usó el poder de ese corazón para ganar la guerra y acabar con los habitantes malignos que existían en Kyawojan. Tu padre se marchó, dejando el corazón oculto en las ruinas de esta ciudad. Cuando su nave abandonó Calvahagar, la ciudad fue destruida por una ola de energía galáctica que provenía de ese corazón abandonado.

-¿Por qué el corazón destruyo la ciudad, hechicera?

-Porque ese corazón no podía vivir sin el amor de tu padre.

-¿Cómo se llamaba esa mujer?

-Esa mujer no tenía nombre, sólo le decían "La Reliquia". Esa mujer era yo, gayamariano; yo amé a tu padre, y he esperado mucho tiempo hasta que alguien llegue a buscar mi corazón perdido.

Zulkyan la miró llorar e intentó secarle las lagrimas. La hechicera se levantó y le mostró una torre. El gayamariano comprendió que allí estaba oculto el objeto místico que buscaba. Caminó hacia la torre y, cuando por fin tuvo el corazón astral en sus manos, escuchó una explosión afuera de la torre. Miró por la ventana y vio el cuerpo de la hechicera en llamas; después, cuando las llamas se apagaron, del viejo cuerpo salió una hermosa joven. La hechicera había dejado su crisálida de mujer vieja, para renacer a la juventud perdida.

Zulkyan le entregó el corazón a la joven mujer que había nacido de esa metamorfosis, y se marchó después que ella le pidiera que sea su esposo. No quiso tener el mismo destino de su padre.





Risperdal Kadaver Conspiracy




Miguel Lundin Peredo


Dedicado a Håkan Bartler


Encerrado en la habitacion,veo rostros en las calles,puedo sentir su olor, el aroma de la carne,quisiera encontrar un momento de seguridad en este caos.Algunos días creo que el castigo que me han entregado es muy dificil de admitir,creo en las consecuencias,de que algunas cosas son simplemente un tornillo dentro de esa gran maquinaria llamada destino.
Los motivos de mi encierro fueron poco razonables.Se me acuso de participar en luchas alucinotorias contra un estado monopolizado por una gran maquina fascista.Una maquina que controlaba la realidad humana y que no nos dejaba evolucionar,recuerdo mi lucha violenta contra las ondas cerebrales que esa maquina emitia hacia mi cuerpo.Quise detenerme a pensar en el eco perdido de sus palabras, que ingresaban lentamente por mi ser,soñaba con esa maquina organica que podia decidir el rumbo de nuestras vidas,finalmente perdi conocimiento de la realidad que me devoraba lentamente.Encontre a un psiquiatra que me diagnostico esquizofrenia paranoica,me rehuse a tomar sus malditas pastillas de shaman capitalista.
Me obligaron a tomar esa mierda llamada psicofarmacos.Fue entonces en un momento de lucidez,el momento donde encontre nuevamente mi yo interno.Que investigue sobre una serie de muertes sucedidas en el pueblo.Todos los muertos eran personas con problemas psicologicos.
Entonces comprendi lo que otros no podian comprender.El psicofarmaco era un veneno creado por una compañia de hijos de putas que intentaban eliminar a las personas con problemas mentales, encontre una lista de problemas y enfermedades ocasionados por esta droga asesina.

"Efectos secundarios de Risperidone:
Las medicinas y sus efectos secundarios posibles pueden afectar a gente individual de diversas maneras. Los siguientes son algunos de los efectos secundarios que se saben para ser asociados a esta medicina.

Insomnio,
agitación,
desorden extrapiramidal,
ansiedad,
dolor de cabeza,
rinitis,
cargar el aumento (medio 2-3 kilogramos) durante terapia a largo plazo.
hipotensión,
síncope,
arritmias cardiacas,
el primer grado Sistema de pesos-bloquea,
asimiento,
gynecomastia,
galactorrhea,
amenorrhea,
menorrhagia,
disfunción exclamatoria y eréctil.
Stroke
Diarrea
Hemorragia
Diabetes
Hepatitis
Trombosis
Fiebre
Caries"

Entonces comprendi lo que me dijo un viejo amigo que conoci en la milicia."Si tomas esa medicina viviras hasta los 40 años,pero si dejas de tomarla viviras hasta los 70 años,todo el mundo de la ciencia sabe el daño que causan los psicofarmacos pero solo en estados facistas se obligan a los enfermos a tomar una mierda que es un veneno lento pero efectivo que termina exterminando al paciente, sacandolo del sistema como si fuese un tumor que necesita ser expulsado de una democracia falsa."
Entonces deje la medicina, y finalmente las palabras de la maquina regresaron nuevamente hacia mi mente,me decian que no podia derrotarla,que ella se habia apoderado del destino de la humanidad entera.Encontre un portal dimensional que me llevaria directamente hasta la base de operaciones de la maquina, ese portal dimensional estaba oculto dentro del cuerpo de una momia incaica,en un tatuaje tribal que la momia tenia en el pecho.
Mientras viajaba por el tunel dimensional,pensaba en el psiquiatra y su conspiracion contra la vida humana de los enfermos mentales.Era un bastardo que se alimentaba de la debilidad mental de otros seres vivos.
Llegue hasta el lugar donde estaba la maquina y le apunte con mi pistola, mientras la maquina decia que era un pobre estupido que ocasionaria una guerra dimensional.
Sonrei mientras le disparaba,las balas no la mataban, en mi desesperacion,le meti una caja de tabletas de risperdal y la maquina comenzo a gritar y a derretirse.
Entonces comprendi que esa maquina era un espejo organico de la locura psiquiatrica.Era un tumor que se ocultaba en diagnosticos y psicofarmacos.Era la locura milenaria de los psiquiatras.

EL MOLLE Y EL RIFLERO, de Gonzalo Montero Lara



En memoria del Itapallu Urbano Campos (Alfredo Medrano)

En la seda negra de la noche en plenilunio, se destaca nítida la luz de la espléndida moneda de plata suspendida en el firmamento. De retorno a la soledad de mi hogar, rendido por el tráfago cotidiano de fabricar crónicas de prensa para inyectar dosis de noticias a las venas de un público cada día más exigente, esquivo deliberadamente a los grupos de conocidos en su faena diaria de comer los platitos de la tarde, inevitablemente regados por bebida. De un tiempo atrás, arribados días como este, la visión de las copas ejerce un efecto letal sobre mi ánimo. Hoy es noche de luna llena y debo honrar un compromiso.

Todo comenzó el pasado año después de culminar una farra en “Chichenia”, una chichería de remate donde se concentraba la artillería pesada de la localidad.

Me recogía a media noche abandonado por los durmientes compañeros de la cofradía alcohólica. Mis pasos tambaleantes buscaban afirmarse en el terreno pedregoso para alcanzar el llano del asfalto. No guardaba ningún temor, porque no llevaba absolutamente nada que pueda interesar a un eventual amigo de lo ajeno. Me detuve un momento para aliviar la vejiga al pie de un protuberante tronco. Ahí con la música de fondo de mi turbulento chorro urinario, escuché una voz:

--No me orines compañero – rogaba con tono de cansancio.

Paré de mear en seco, cubriendo instintivamente mi arrugado apéndice, encogido más aún con el miedo.

--¡Quién es ¡ -- respondí con voz autoritaria para inspirar temor al de la voz escondida.

--Hace más de un siglo y medio que la gente caga, orina y vomita sobre mí.

--Sobre ti – dije sorprendido, mirando alrededor tratando de ubicar al interlocutor.

--No se haga el cojudo señor, usted es el que más lo hace, cada que chupa y últimamente con mayor frecuencia.

Sintiéndome culpable le contesté:

--Rara vez tomo hasta caer al piso. Sólo nos reunimos para unas cuantas jarritas, luego nos recogemos temprano a la casita-- me disculpé.

--Como si fuera poco, más tarde-- añadió- vendrán unos ladinos para dormir dentro mi tronco hueco- señaló la voz nuevamente.

--¿Estoy hablando con el viejo molle?- le pregunté asustado, subiendo el cierre de mi polvoriento pantalón, disponiéndome a correr.

--Usted habla con el “Riflero”, señor periodista-- señaló enérgicamente la voz.

--¿Quién riflero?-- le volví a interrogar con expresión de total desconcierto.

--Hace muchos, muchos años me metieron a balazos en este molle.

--Ya casi sobrio le respondí -¡cómo es posible! Explíqueme por favor.

Después de una meditada pausa, comenzó a contar con un dejo de melancolía.

--Eran otras épocas cuando este valle era el paraíso terrenal protegido por la Pachamama en persona hasta que llegaron los Incas trayendo ayllus aymaras íntegros desgarrados de su medio andino para cultivar y almacenar el precioso maíz, alimento fundamental de esa civilización. Más tarde se instalaron los conquistadores blancos a sangre y fuego. Luego sus descendientes se apropiaron de la tierra… explotando a los….

--Conozco la historia señor “Riflero” --Le interrumpí con alguna torpeza, inspirando profundamente el enrarecido aire nocturno.

--Por esto se dará cuenta, muchacho que había mucha injusticia, pues la justicia estaba en manos de los injustos

--Pero que tiene eso que ver con su diríamos… implantación en este molle.

--Jovencito, quien le habla su humilde servidor era un ladrón…. No quiero me interprete mal. ¡Un buen ladrón¡ le sacaba los excesos a los ricos para repartir a los pobres. Era como sacarles un pelo a esos gatos gordos.

--Patriótica tarea don Riflero – le comenté admirado.

--No hay mal que por bien no venga, el precio de mi cabeza subía día a día. Vivía en la clandestinidad, durmiendo a salto de mata en distinta cama cada noche. Una de las tantas fui capturado como dicen ahora en bolas, por traición, ¡cuando no! de una despechada dama a cuyo lecho solo falté algunas noches.

--Igual que Robin Hood.

--No, él no tenía tantas mujeres. El resto de la historia puede imaginarse como buen periodista. Fui juzgado por magistrados venales al servicio de los poderosos de la misma manera como sucede ahora y sentenciado a morir fusilado.

--¿Y lo fusilaron?- le pregunté, ya totalmente sobrio. Extrañamente las calles de aspecto fantasmal se veían totalmente vacías.

--Por supuesto, el ajusticiamiento de acuerdo al veredicto se llevó a cabo un 12 de septiembre, como parte del programa de festejos de la efeméride provincial junto a juegos florales y fiestas sociales. Al mediodía entre insultos de la llamada gente bien y lamentos de los pobres, contenidos a fuerza de bayonetas, me amarraron a este tronco que servía entonces para azotar prisioneros. Del vacilante pelotón solo me impactaron tres proyectiles. Uno de ellos disparado por un oficial de alcurnia de apellido largo del cual no conservo el recuerdo, me atravesó el corazón, destrozando mi noble osamenta, penetró al tronco del pobre arbolito.

--¿Y?- me acomodé esperando ansioso el final del trágico relato.

--El balazo que partió mi corazón arrastró mi alma al interior de este molle. Esa noche por obra de la luna y Apus de la colina pude resucitar en este ser vegetal que me aloja desde entonces, decayendo posteriormente por los años acumulados, los desperdicios volcados sobre nosotros, aferrándonos a la vida solo por la escaza savia circulando dificultosamente por esta protuberante corteza abrazando un vacío.

--De cuál colina…de qué Apus me habla Señor Molle…. Digo… don Riflero.

--Esta era una colina sagrada para nuestros ancestros. Aún la habitan energías poderosas. Por ello estoy condenado a cobrar conciencia todas las noches de luna llena, como lo hacen las tres sirenas de la fuente de la plazuela de la vieja estación de trenes. Así puedo testimoniar las desgracias de este pueblo ahora maldecido también por mi muerte.

--Es realmente penoso. Riflero… le pregunto si puedo hacer algo… soy miembro del Sindicato de la Prensa…y usted sabe que…

--Eso no sirve para nada, le espetó la voz con amargura y continuó su locución --Pero, espere un momento; es posible desagraviar a los espíritus tutelares para romper mis ataduras terrenas y permitir a mi ánimo descansar en paz. --Antes que nada, debes conseguir que se rellene este hueco de infamias y evitar la afrenta de ser una inmunda bacinica. Luego realizar una sincera ofrenda a los señores de esta colina sobre la que se edificó la actual ciudad.

--Así lo haré- afirmé tratando de estrechar la mano a una de sus ramas como testimonio de fe. Luego la voz se fue sin despedirse. Desperté apoyado al vetusto tronco. Me levanté consternado. Miré mi viejo reloj, prácticamente era la misma hora que había observado al salir del bar.

A partir del siguiente día me dediqué con ayuda de activistas del grupo Itapallu, poetas, escritores, músicos pintores, escultores, deportistas, bohemios y otros defensores de la vida, a una vigorosa campaña destinada a preservar el añoso ejemplar. Un alcalde colega mío, limpió la siniestra oquedad, la rellenó y edificó un muro protector de piedra.

Luego nos dedicamos a preparar la ofrenda solicitada mandando a elaborar chicha de maíz ch’uspillo con el aqhador mas reconocido del lugar, la mesa ritual expresamente preparada por el q’oador Yawar Nina conteniendo misterios del alaxpacha, para desatar el ajayu prisionero. Ch’allamos la bebida con la tierra para luego compartir las delicias de un banquete comunitario prácticamente devorando los manjares terrenales al son de tarqas, quenas, bombos y charangos. Celebración que se prolongó hasta pasada la media noche.

Tiempo después el Patriarca Molle lucía retoños frescos en su renovado follaje. A la fecha el centenario árbol se halla en sus cuarteles de invierno estorbado en su reposo por impertinentes aleros de avasalladoras construcciones de la mancha urbana que crece implacablemente.

Después de los hechos, con humildad y absoluto respeto al anciano árbol, símbolo de mi pueblo, bebo todas las noches de luna llena para evocar los recuerdos del Riflero, esperando que roto el conjuro, nuevos tiempos iluminen mi querida tierra.

REFERENCIA:
Montero G. & Viscarra V.H. (2009). Ch´ajchu de Itapallu. Ediciones: Itapallu, Cochabamba.

HASTA EL CIELO

Pedro von Vacano Alborta
Arquitecto

De lo reciente del cine boliviano EL ASCENSOR, de Tomás Bascopé es la más lograda e inesperada sorpresa que junto a VERDE de Bellot talvez constituyen lo mejor de estas casi doce producciones. Las dos cruceñas, arriesgadas y maduras, humanas.

Bascopé en EL ASCENSOR asume el auto desafió de encerrar a tres personas. Dos quieren secuestrar y robar al tercero, en esas circunstancias extremas, el azar los reúne en un ascensor descompuesto, al que puede atribuirse fácilmente valores simbólicos. El carnaval ha estallado y durante los próximos tres días el baile, la euforia y el alcohol trastocaran el mundo. Es posible que nadie los escuche ni los extrañe.

Las malas palabras, los gritos y la violencia inicial son tan naturales que uno se acomoda para soportar el chubasco pero, poco a poco, aquellos simios se van convirtiendo, con el tiempo, en seres humanos sensibles, dolidos, cada uno con sus fantasmas, sus miedos, sus amores, sus fracasos y hasta sus odios, sin llegar a ser maniqueos, todo terriblemente verosímil, tanto que uno no puede evitar la empatía con uno, dos y hasta con los tres. El drama inicial va dando paso al humor y nos lleva a reírnos de nuestras propias miserias. Coca cola estará presente, pero no bien fría.

Los tres son antagónicos, hablan otro idioma, provienen de estratos sociales distintos, sus experiencias laborales, sociales y humanas son disímiles, el espectador se entera de esto y mucho más con los detalles, los gestos o las palabras generalmente claras, contundentes. Johnny (Alejandro Molina) está dispuesto a todo. Carlos (Jorge Antonio Lora) es el desempleado y mantenido. Héctor Suárez (Pablo Fernández) es el exitoso ingeniero, hijo del patrón.

El dinero, el poder y la aceptación son los hilos que mueven a estas marionetas. ¿A quién no?

La actuación es excelente, cada quien donde debería estar, con talento y valentía suficiente como para sacar a pasear sus instintos, debilidades y virtudes, “sin cartuchos”, todos se la juegan entera.

Hay alguien quien creo la idea, la intención y el guión, claro, ágil e inteligente, es el que maneja la batuta y mide, lo que otros distraídos en lo suyo, no siempre pueden. La presencia del creador no es evidente, es como la mano de Dios, que pasa desapercibido, por bueno, y que, sin embargo, cumple a cabalidad con su rol. No se erige un auto monumento.

Cuando se prendieron las luces, Antonio Eguino estaba allí. Serio como siempre me dijo: “Hay que hacerle propaganda boca a boca. ¡Merece ser vista!”



NARRATIVA FANTASTICA EN OBRAS PARA NIÑOS DE GABY VALLEJO



Gaby Vallejo es una autora cochabambina, conocida nacional e internacionalmente, y sus obras para niños han sido difundidas a lo largo del país, y también en otros países de habla hispana. Investigando hemos encontrado dos obras que tienen elementos de narrativa fantástica.



La primera obra es el cuento: Wara, intip jump´iyninwan o Wara y el sudor del Sol. Este cuento muestra a Wara, una niña aymara, que al zambullirse dentro de las aguas del lago Titicaca, es dirigido por un grupo de peces, y llega a las profundidades donde encuentra tesoros ocultos por los Incas. Esa riqueza es resguardada por el yatiri o brujo, Kjana Chuima. Wara, niña inocente, es bien recibida por el Yatiri, quien le muestra las riquezas guardadas. Ante la solicitud de Wara, el brujo le regala una pequeña pieza de oro, que simbólicamente representaba el sudor del Sol.  Wara sale del lago sagrado pensando que había soñado, pero al ver la gota de oro que recibió del yatiri, supo que su sueño fue una realidad.



La segunda obra es una novela corta, que tiene también elementos fantásticos; la misma se titula Juvenal Nina. Esta novela trata de un niño, Juvenal, quien sufre varias metamorfosis, convirtiéndose en distintos animales. En esa aventura es orientado por el Dios Pachakamaj. Juvenal se da cuenta de su origen indígena, entonces, refuerza su autoestima para no tener complejos.  Asimismo, recibe el respaldo del dios andino para ser un paladin de la libertad.

Así, tenemos a Gaby Vallejo, una escritora de renombre,  en cuya obra (2) se muestra la narrativa fantástica que rescata figuras de la mitología andina, y hace que los niños y niñas reconozcan su identidad dentro de las culturas quechua y aymara.


Taller de escritura creativa y de literatura fantástica en Santa Cruz

1) TALLER INTENSIVO DE ESCRITURA CREATIVA. En este taller se desarrollarán técnicas de narrativa y estructuras del relato de modo que el participante pueda aplicar ciertas nociones teóricas a su propia producción. En el Taller mismo se contará con un tiempo dedicado a la producción personal de cada participante. Se dictará los lunes, martes y miércoles a partir de las 19 hs.

2) CURSO INTENSIVO DE LITERATURA FANTÁSTICA. En el Curso se analizará el género fantástico, sus alcances, sus transgresiones y el impacto en la producción literaria tanto dentro como fuera de Latinoamérica. Se desarrollarán conceptos como ficción, verosimilitud y las estrategias narrativas utilizadas por grandes autores de la literatura fantástica. Se dictará los jueves, viernes y sábados a partir de las 19 hs.

Ambas instancias tienen un duración de dos semanas (seis encuentros). Informes e inscripción al 701 28 7 51. Favor contactar a Magdalena González Almada: mgonzalezalmada@gmail.com

Fuente Ecdótica